martes, 29 de diciembre de 2009

Fin de año, crisis y esperanza

Fin de año, crisis y esperanza


Publicado en el de Guanajuato y 15Diario de Monterrey.

Ahora que termina el 2009 me di un poco a la reflexión sobre la década que se inicia en unos días. Para mí el momento es especial porque en enero cumpliré 50 años, y esa siempre es una edad que obliga a los balances y a los propósitos renovados para un futuro personal que se estrecha. La edad de los “nuncas” se me vino encima -“yo nunca me cansaba”, “a mí nunca me pasaba esto”, “a mí nunca me dolía nada”- y dio paso a los primeros achaques, al pastillero en el bolsillo, a los lentes para leer y a los dolores de espalda. En cambio mis hijos y mis alumnos se robustecen, sobre todo en lo intelectual, y sus charlas me hacen percibir mi inesperada anacronía. De golpe me he visto ubicado en una época que ya no es la mía a plenitud, y sin buscarlo al fin comprendo a mis padres cuando hace 25 años atravesaron por lo mismo.
Si el 2009 fue un año de nones, no fue de dones. Como millones de mexicanos, fui fuertemente afectado por la recesión económica y percibo la situación financiera familiar peor que hace un año. Con enojo recuerdo cuando el rubicundo y confiado Carstens aseguraba en octubre de 2008 que la crisis global nos afectaría muy poco, apenas una “gripita”, para resultar ahora que fuimos el país que peor manejó el asunto. México no crece, no genera oportunidades, y esto explica tanta migración laboral hacia los Estados Unidos y Canadá, y resulta que ya también hacia Europa. Les comento que en una estancia en Madrid hace dos meses vi a muchos paisanos trabajando allá sin documentos; en particular me impactó ver boleros mexicanos en la Gran Vía, que se anuncian como los “mejores boleros” de México. ¡Tres euros con 50 centavos la boleada, patrón!
Otro drama del 2009 fueron los 7 mil 300 muertos de este año, producto de la guerra oficial contra el crimen organizado que ya acumuló 16 mil 500 bajas totales en sus tres años de existencia. Además de los asesinatos, este combate ingrato ha llenado de presos las cárceles de México, que ya están sobrepobladas en más del 50%. 230 mil reclusos abarrotan la mayoría de las 433 prisiones de todo tipo que hay en el país. Sin embargo son pocos si pensamos que se ha calculado que más de 200 mil mexicanos están involucrados con actividades ilegales organizadas, y que todavía prevalece la impunidad.
México y los mexicanos estamos emproblemados. Para el 2010 se nos anuncian ya más medidas económicas, políticas y de seguridad pública que podrían complicar todo si nuevamente se desarrollan con torpeza, ingenuidad o soberbia. No hay mucho sustento para el optimismo, pero tampoco razones para el abandono. Yo me he dado como propósito de año nuevo concentrarme en la mejor simiente de la esperanza: los chavos, tanto mis hijos como mis estudiantes.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Momias de Guanajuato: patrimonio cultural y económico

Momias de Guanajuato: patrimonio cultural y económico


Publicado en el de Guanajuato.

Las momias de Guanajuato han sido un ícono de la ciudad del mismo nombre. Desde hace décadas, tal vez más de un siglo, esta localidad del centro de México se insertó dentro del imaginario popular nacional e incluso internacional como una auténtica “fábrica” de momias humanas naturales. No son las únicas, claro, pues existen otros lugares del país que experimentan fenómenos similares, como el convento de San Ángel en la ciudad de México, algunas cuevas del norte del país y de Baja California, y por supuesto las dos docenas de momias de Celaya.
Pero sin duda son las de Guanajuato las que han logrado la enorme popularidad que les ha permitido constituirse en el mayor atractivo turístico de una ciudad de por sí con muchos otros atractivos. Pocos turistas eluden visitar el museo instalado en las viejas catacumbas del panteón municipal de Santa Paula en la punta del cerro Trozado, y los que lo hacen alegan motivos que van desde el simple miedo, hasta el desprecio culterano hacia una atracción morbosa. Pero nadie es indiferente a los 115 cuerpos que se han acumulado desde que en 1869, pocos años después del estreno de ese panteón civil, se encontró el cuerpo preciosamente preservado del médico francés Remigio Leroy, muerto apenas un lustro antes.
Las momias de Santa Paula no se crean en la tierra, sino en los nichos, que logran aislar los cuerpos de los factores de degradación natural. Han sido muchos más los cuerpos momificados, pero sólo se pueden exhibir los que no son reclamados por sus familiares. Muchas momias más han sido destruidas por el deseo de la parentela de no ver expuesto al tío, a la abuela, a la curiosidad de turistas fisgones.
El hoy museo tiene relativamente poco tiempo de existencia. Y es que al principio la visita a las momias se hacía de forma clandestina, dándole su propina al panteonero, quien era el único beneficiario del morbo del visitante. Una crónica publicada en el periódico Guanajuato Diario del Bajío, el 5 de octubre de 1947, narra lo siguiente:
Para desentumirnos el espíritu no nos encontramos otra cosa que ir a ver a las momias, lo más visitado que hay por los turistas en Guanajuato. En una loma del panteón, se encuentra el osario. Se llega a un agujero abierto en el piso por el cual se encuentra, descendiendo por una escalera de caracol. Las momias están siendo “fliteadas” y “dedeteadas” por un fiel cuidador de la eternidad. Sin necesidad de fajas de papiro ni inyecciones de natrón, Guanajuato tiene como Egipto, la posibilidad de eternizar a sus muertos mediante un clima muy seco y un terreno calcáreo.
Contemplamos las momias a través de una vidriera. El espectáculo es macabro, como puede suponerse. Una mujer aprieta a un niño de pecho contra su cuerpo, un hombre ofrecer su cara atormentada. Otro aparece muy tranquilo, como aparece muy tranquilo, como si nada le hubiera sucedido. Basta de polvo mortal. Salimos de allí compungidos, haciendo una caravana al montón de calaveras que se apiñan en un rincón a la manera de frutos podridos.

Tal vez en la siguiente década las momias fueron atraídas a la égida del gobierno estatal. Aunque el panteón era municipal, el gobierno parroquial no podía hacerse cargo. A fines de los años sesenta trabajé un rato en mis vacaciones escolares como “boletero” de lo que pretenciosamente ya se llamaba “museo”, aunque estaba lejos de serlo. Se cobraba, creo, un peso por acceso. Había que entrar por la entrada principal del panteón, atravesar todo su cuadrángulo principal entre tumbas hermosas como la del general liberal Florencio Antillón, la del maestro Armando Olivares Carrillo –una enorme roca de conglomerado rojo guanajuatense- y muchos otros paisanos notables.
Sin embargo este recorrido por el panteón preparaba los ánimos asustadizos del fuereño. Hasta el extremo opuesto de la puerta principal se encontraba la entrada a las momias, que consistía en un agujero en el suelo donde descendía uno por una escalera pétrea de caracol, oscura y fría, que conducía hasta el osario en el subsuelo. Ya podrán imaginarse el estado de ánimo de cualquiera al llegar a la catacumba, un enorme subterráneo con bóveda de cañón que recorre todo el cuadrángulo del panteón. Y es que ese subterráneo cumplía la función de osario, donde se acumularon durante décadas miles de esqueletos que los llenaron casi completamente. Los encargados del panteón no destruían ni quemaban los huesos, tal vez por cuestión religiosa; sólo los acumulaban en esos enormes depósitos.
En 1970 se vació una de las cuatro galerías de ese subterráneo. Pude testimoniarlo de la mano de mi padre, quien coordinó el operativo por mandato del gobierno del estado. Miles y miles de huesos fueron extraídos de ese enorme pasillo y vaciados en una represa que se ubicaba en una cañada atrás del panteón. Hoy día es el estacionamiento del museo. Pocos saben que debajo de los autos de los turistas descansan hoy los restos mortales de miles de guanajuateños, sellados por el asfalto. A la galería se le abrieron las entradas y salidas actuales, que conducen hacia ese estacionamiento y el área comercial que da la bienvenida a los visitantes. Ya no es necesario entrar al panteón, pues éste se debe rodear por el camino al Pueblito de Rocha y llegar sin sustos ni sobresaltos previos a las higiénicas y curadas instalaciones del museo.
También en 1970, siendo yo y mis hermanos fanáticos admiradores de Santo el enmascarado de Plata, acudimos al panteón a admirarnos con la filmación de la película “Santo y Blue Demon contra las momias de Guanajuato”. No se permitía el paso al interior del edificio, pero nos tocó en suerte ver el rodaje de la escena en la que el Santo sale corriendo de Santa Paula y de un salto entra a su pequeño auto convertible para arrancar hecho la mocha. Cada vez que el luchador debió repetir la escena para tener la mejor toma, la chiquillada contenida detrás de una cuerda comenzábamos a corear el grito de guerra de todo buen admirador de matinée: “¡Saaanto!, ¡Saaanto!, ¡Saaanto!...”
Lástima, nunca nos pudimos acercar para pedirle su autógrafo; todavía lo lamento.
Esa película terminó de catapultar la celebridad nacional de las momias de Guanajuato. Todo turista hacía referencia a la explicación -jaladísima de los pelos- que daba el guía enano que en la película recibía a los visitantes. Y no faltaba quién preguntara por las momias de los luchadores, incluyendo el que había hecho el pacto con el diablo.
El museo de las momias fue regenteado por el DIF estatal desde los años ochenta hasta los noventa. Era una de sus fuentes de ingreso más importantes, que le permitía financiar sus programas asistenciales con independencia del subsidio oficial. Pero desde el inicio de los noventa comenzó a surgir una corriente de opinión entre los guanajuateños que defendía la necesidad de que el municipio recuperara su dominio sobre este bien público. Las voces fueron creciendo, y entre ellas se contó la mía. En una entrevista colectiva que sostuvimos los articulistas del periódico El Nacional de Guanajuato, ya desaparecido, con el entonces gobernador Vicente Fox, tomé la palabra para solicitarle que se tomara en serio la demanda local de que se reconociera la potestad municipal sobre este museo; Fox defendió el uso de los recursos a favor de los más pobres del estado; le dije: “señor, aunque los ingresos beneficien a los pobres de todo Guanajuato, recuerde que son los abuelos muertos de los que habitamos esta ciudad los que están exhibidos ahí”. Fox me concedió razón. Poco tiempo después se concretó el paso de las momias a manos del gobierno municipal durante la primera administración de Arnulfo Vázquez Nieto, quien no quitó el dedo del renglón.
La importancia de este museo rebasa el simbolismo cultural que implica este depósito macabro, que evidencia la fascinación mexicana por la muerte, tan lejana al menos como la poesía fatalista de Nezahualcóyotl. Hoy día esta colección se ha convertido en un componente básico de los ingresos municipales. Según un reporte de la oficina de acceso a la información del gobierno municipal, en los primeros nueve meses de este año ingresaron al museo de las momias 307 mil 451 visitantes. Es decir que es esperable que al año ingresen más de 400 mil, cada uno pagando entre 15 y 50 pesos, excepto los minusválidos que pagan un módico pesito.
Además el gobierno municipal ha descubierto que puede “rentar” las momias a promotores de espectáculos tanto nacionales como internacionales, que han convertido a estos secos cadáveres en nuevos trashumantes, que se pasean por el mundo asombrando a legos y expertos. Nuevos y jugosos ingresos a las arcas municipales. Momias que son embaladas como valiosos y delicadísimos papiros, aseguradas por cuatro millones de pesos cada una. Grupos de entre siete y veinte momias-turistas han viajaron a varias ciudades del país, incluyendo la ciudad de México en últimas fechas, a donde acudieron acompañadas de sus hermanas menores de Celaya, no tan célebres. Y han viajado también a los Estados Unidos y al Japón, y quién sabe a dónde más les depara el futuro. Es una ironía que estos guanajuateños muertos estén viajando ahora mucho más lejos que durante sus estrechas vidas pasadas. Incluyendo el médico francés.
En este año 2009 el impuesto predial del municipio de Guanajuato representa casi 26 millones de pesos. Pero los ingresos por el cobro de los accesos al museo de las momias representan 26 millones 132 mil pesos, más alrededor de 400 mil por la renta de los locales comerciales y el cobro del estacionamiento frente al museo. Si consideramos que el total de ingresos del municipio suma poco más de 338 millones de pesos al año, vemos cómo un 7.8% de esa cantidad proviene de las momias. Es extraordinario considerando que es un museo. ¿Habrá otro museo en México que genere tantos ingresos?

viernes, 18 de diciembre de 2009

Si de reformas se trata...

Si de reformas se trata...


Publicado en Milenio de León.


La iniciativa del presidente Calderón para emprender una nueva reforma política irrumpió en el conjunto nacional como un trueno en descampado. Aunque el dirigente había insinuado algo sobre el asunto, pocos esperaban que la eventual propuesta tuviese tamaño calado. Muchos creíamos que la administración federal se encaminaba a dedicar su último trienio a rescatar lo salvable luego de los dos grandes fracasos de la gestión: la imposible batalla contra la delincuencia organizada, y el fiasco económico agravado por el torpe manejo de la crisis y el fracaso de la reforma fiscal. El desinterés evidenciado por el ejecutivo durante estos tres años hacia la reforma del Estado, indicaba que Calderón, como en su tiempo Fox, no buscaría agitar el avispero político con reformas en la materia. Todavía hace poco tiempo un fantasma recorría los medios de comunicación: se trataba de Porfirio Muñoz Ledo, el “ángel de la reforma del Estado”, que se quejaba lastimeramente -¡ay, mis hijos!- de la inmovilidad en esta cuestión.
Cuando a principios de septiembre pasado el presidente de la República presentó con maneras grandilocuentes su decálogo de prioridades para el resto de su mandato, colocó a la reforma política en el último lugar de las diez recetas, expresada además de significativamente parca: “Emprender una reforma política de fondo que incluye a la electoral”. Nadie supo a qué se refería con ese “de fondo”, y además puso nerviosas a las autoridades electorales, pues se recuerda bien que la última reforma electoral tuvo como bajas colaterales a los consejeros generales y al propio presidente del IFE.
El nuevo subdecálogo -ahora político- presentado a la consideración del legislativo, recoge algunas de las propuestas que se han ventilado en diferentes foros, comisiones, asociaciones –como las que ha conducido el propio Muñoz Ledo-, y por opinadores diversos. Lo sorprendente es que las ideas sean signadas ahora por quien se opuso en sus tiempos de legislador a varias de ellas, por considerarlas riesgosas.
Las mociones calderonistas no son novedosas pues, sólo exceptuando los “candados” aquí y allá, y las dos últimas de la lista. Pero sí son de largo alcance. Por eso creí que, antes de lanzar este guante, el presidente y su secretario de Gobernación habrían hecho la tarea de “planchar” previamente sus ponencias con los líderes parlamentarios opositores, de tal manera que el anuncio no pareciera como una sorpresiva ocurrencia, destinada al naufragio. Las recientes declaraciones de los dirigentes de los partidos parecen confirmar esta última impresión.
Por ello me pregunto si la iniciativa no tiene precisamente el objetivo de crear desconcierto entre las oposiciones, y que la negociación a que pronto dará lugar tendrá como intención real sacar adelante sólo los dos últimos puntos del decálogo. A saber, las dos “iniciativas preferentes” del ejecutivo por cada periodo legislativo, y las “observaciones parciales o totales a los proyectos aprobados por el congreso y al presupuesto de egresos de la federación”. Los ocho ítems iniciales serían todos negociables o incluso sacrificables. Si mi sospecha es correcta, la iniciativa vendría a significar un verdadero caballo de Troya.
Ojalá me equivoque, y que el poder legislativo federal retome esta invitación para llevarla aún más allá de lo planteado por el ejecutivo. Hay bondades en el decálogo que deben ser evaluadas y mejoradas. Por ejemplo, la reelección de los miembros de los ayuntamientos es una demanda ya vieja, que presenta más ventajas que desventajas. Entre estas últimas se ha señalado el peligro real de que se consoliden los cacicazgos, como los que hoy vemos accionar en varios municipios del país mediante estratagemas como las “parejas presidenciales” –matrimonios que se suceden uno al otro en el poder-, las “dinastías” –los cargos se heredan de una generación a la otra- y los monigotes –terceros que se prestan a servir de peones del maximato local-. Claro que el peligro existe, sobre todo en los municipios con un bajo nivel de institucionalidad, presas fáciles de los clientelismos o los “seductores de la patria”, bueno “de la matria”. Pero en contraparte las ganancias en cuanto a la profesionalización de la función y en garantizar la rendición de cuentas son muchas.
Una palabra final sobre la composición del congreso: me parece grave proponer la reducción de los distritos uninominales; al contrario, si se puede hay que incrementarlos para que la reducción en los plurinominales no se traduzca en una menor correspondencia entre la fuerza electoral de los partidos y su número de curules. No veo el problema en desaparecer totalmente los pluris, si a cambio se incrementan los unis. Al reducirse el número de ciudadanos por distrito, la representación se mejora al reforzar el vínculo entre representante y representados. Pero todo esto hay que discutirlo frente a nuestros legisladores, antes de que nos tomen por cachirulos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Los nuevos expertos sociales

Los nuevos expertos sociales


Publicado en Milenio de León.

Hace algunos años, digamos 15 ó 20, el estado de Guanajuato era un campo olvidado para las ciencias sociales nacionales. Este espacio social del centro de México sólo había llamado la atención de historiadores y de algunos economistas. Muy pocos sociólogos, etnólogos, psicólogos sociales o politólogos habían desarrollado estudios de corte científico social sobre la compleja dinámica comunitaria de esta entidad y de sus regiones y municipios. Había habido algunos esfuerzos aislados por instaurar una tradición local en este campo, y la más destacada fue el efímero Colegio del Bajío (1980-1989), fundado por don Wigberto Jiménez Moreno, a quien había sucedido en 1986 doña Guadalupe Rivera Marín, la hija del gran pintor Diego. Este centro de estudios superiores fue liquidado por una decisión política del entonces gobernador, Corrales Ayala, afectado por la simpatía de doña Guadalupe hacia el Frente Democrático Nacional.
La Universidad de Guanajuato (UG) había experimentado un boom en el campo de las humanidades en la primera parte de los años cincuenta, gracias a la sensibilidad de los rectores de entonces y del gobernador Aguilar y Maya. Pero después se cayó en un desinterés incomprensible. La huelga universitaria de 1977 alimentó los prejuicios contra las ciencias sociales debido al protagonismo de profesores y alumnos de la Escuela de Filosofía y Letras. Y se cayó en un marasmo que impidió el desarrollo natural de las disciplinas sociales en el estado. Fue hasta 1989, con la fundación del Centro de Investigación en Ciencias Sociales de la UG (CICSUG) que se retomó la estafeta caída. Otras instituciones académicas, como la Universidad Iberoamericana, hicieron intentos por establecer programas de estudios sobre la sociedad local. Pero la acción se limitaba a la investigación académica, y no se formaron recursos humanos competentes para desarrollar estudios sociales o proyectos de intervención social.
Esto cambió radicalmente en el 2004, cuando se abrió una ventana de oportunidad gracias al interés de una asociación civil y de la propia institución. La primera fue la agrupación “Primero León”, encabezada por don Pablo Álvarez Padilla (q.e.p.d.), Franz Ignacio Espejel y el exsecretario de educación José Trueba Dávalos. Ellos supieron ejercer la presión social y política necesaria para que el gobierno estatal y la universidad asumiesen como prioritario abrir un nuevo campus multidisciplinario en León, donde no sólo se cultivaran las disciplinas tradicionales vinculadas a la salud, y las más recientes de la física, sino también las ciencias sociales. Y la universidad estatal fue sensible a la demanda.
Se inauguraron ese año las licenciaturas en Sociología, Antropología Social y Trabajo Social. También se abrieron opciones leonesas de programas preexistentes: Desarrollo Regional y Administración Pública, que la UG ya impartía en Salvatierra y Guanajuato. Poco tiempo después se abrió la licenciatura en Cultura y Arte, con el estreno de las instalaciones universitarias en el Forum Cultural Guanajuato. Así, casi de golpe, seis programas de reciente factura se ofrecieron a la sociedad leonesa y guanajuatense en general. Hoy día suman ya 658 estudiantes dentro de las seis opciones anteriores, que desde enero aglutina la División de Ciencias Sociales y Humanidades del Campus León de la UG.
Esta semana egresó la segunda generación (2005-2009) de las licenciaturas en Sociología, Antropología social, Desarrollo Regional y Trabajo Social. Son 13, 11, 12 y 23 chicos que deberán insertarse en un mercado de trabajo que aún no está “domesticado”, pues los empleadores públicos y privados no conocen todavía las habilidades y competencias con que estos conocedores de lo social han sido provistos. Y déjenme asegurar que son muchas esas aptitudes: comenzando con que conocen los métodos para hacerse de información pertinente y confiable sobre problemáticas de alto impacto social, como la pobreza, la violencia social, el suicidio, la migración, las relaciones de género, la dinámica poblacional, el análisis político, la administración gubernamental, la gestión y creación culturales, la educación y sus procesos sociales, y un largo etcétera.
Nuestros egresados podrán optar por dos caminos principales: incrustarse profesionalmente en un mercado de trabajo al que todavía hay que “educar” y convencer de las capacidades con que fueron formados; o bien dedicarse a perfeccionar y profundizar en sus habilidades para la docencia y la investigación, y continuar formándose en posgrado. Ambas vías tienen sus ventajas y desventajas. Pero sin duda será nuestra sociedad regional la que saldrá beneficiada por la participación de estos nuevos especialistas en la resolución de sus problemas más acuciantes. ¡Felicidades y bienvenidos, nuevos colegas!

martes, 8 de diciembre de 2009

Llegan los años diez

Llegan los años diez


Publicado en el de Guanajuato, y en 15Diario de Monterrey.

Es increíble, pero ya pasaron diez años de cuando el mundo entero esperaba ansioso el arribo del tercer milenio de la era cristiana. Las personas siempre vemos con supersticiosa angustia las cifras redondas, o bien las que contienen cierta uniformidad o analogía, como sucede con el anuncio del inminente fin del mundo “según la mitología maya” el 21 de diciembre de 2012: números análogos, pero del calendario gregoriano, no del maya. En fin, que como un suspiro pasó esta primera década del siglo XXI, y hoy se halla uno diez años más viejo, con varios familiares y amigos queridos ausentes para siempre, y con las imborrables huellas del tiempo en el rostro, pelo y estómago. Pero tal vez también hayamos encontrado nuevas formas de ver pasar esta vida.
Dentro de unos días entraremos a la segunda década de este siglo, que poco a poco está dejando de ser nuevo. Comenzaremos a vivir en los años “diez”, que hace cien años acarrearon pena, guerras y desgracias al mundo y a nuestro país: una revolución sangrienta que segó la vida a un millón de mexicanos; una guerra mundial que despidió del mundo a 25 millones más; una epidemia de influenza que mató a todavía más gente, pues calculan que produjo una mortalidad de alrededor de 50 millones a nivel global. Década oscura aquélla, que ojalá no se repita. Pero mucho se habla de situaciones paralelas entre ese entonces y hoy día. 46 millones de pobres en México, depauperados por una crisis que nadie puede controlar, y bajo la amenaza de nuevas pandemias universales, aderezado todo con un clima de violencia social desatado por la infausta guerra contra el narcotráfico. Todo ello nos lleva a temer que los fatídicos dieces en la historia de México –si consideramos también la década equivalente del siglo XIX y la guerra insurgente- pueden volverse a presentar en la nueva centuria.
Nos preparamos para el festejo navideño y el fin de otro año más. Y lo hacemos en medio de la incertidumbre social y económica. Nadie tiene seguro el empleo –a menos de pertenecer a un sindicato charro-, y todos nos preguntamos cuándo saldremos de la interminable crisis. Cuándo terminará la inseguridad y la masacre cotidiana de centenares de mexicanos a manos de polis o de malandrines –aunque a veces son lo mismo-. Ya ni en los tranquilos pueblos del Bajío se vive tranquilo, pues no falta el matarife que extermine a familias completas.
Tiempos muy inquietos y alarmantes son estos. Nada anuncia mejora inmediata, pues nuestro país ha venido desperdiciando la mejor oportunidad de su historia para salir de la pobreza, en buena medida debido a nuestra incapacidad de escucharnos los unos con los otros. Nuestra inauguración en la democracia no facilitó la construcción de un proyecto compartido de Nación, pues todos se creen poseedores de la única verdad. No supimos convertir a la política en herramienta para el progreso económico y social. Y eso nos condena a la desventura en los malhadados años diez.

viernes, 4 de diciembre de 2009

IFE: hacia la participación democrática

IFE: hacia la participación democrática


Publicado en Milenio de León y en 15Diario de Monterrey.


La Constitución mexicana determina -en su artículo 41 fracción V párrafo noveno- que el Instituto Federal Electoral no sólo tendrá a su cargo la organización de las elecciones federales, sino también la obligación de promover la cultura cívica democrática, y con ello ayudar en la construcción de una ciudadanía informada, crítica y participativa. Esto se dice fácil, pero representa una enorme responsabilidad en un país con fuertes raigambres autoritarias, que históricamente han inhibido las capacidades de autogestión, organización y conciencia de los derechos y las garantías individuales. Desde que tenemos historia escrita hemos sido un país de súbditos, primero del Tlatoani, luego del Rey, incluso de los fugaces emperadores y de los caudillos seductores del siglo XIX. Y ni hablar del presidencialismo imperial de Porfirio Díaz y de sus sucesores revolucionarios y posrevolucionarios.
Construir ciudadanía es una tarea que ha sido descuidada a propósito por regímenes autoritarios que no promueven la forja de conciencias críticas y participativas. Como ejemplo le propongo al lector estudiar los valores tácitos o explícitos de los libros de texto –gratuitos o no- en que estudiamos los que hicimos nuestra primaria en los años del “desarrollo estabilizador” -sesenta y setenta-. Se nos enseñaba como valor básico el “respeto a la autoridad”: a nuestros padres, a nuestros maestros, y por supuesto al gobierno y su expresión materializada en el señor presidente. Se nos decía que debíamos agradecer nuestros acotados derechos al sacrificio de personajes notables, siempre superiores a las masas o a las clases que dirigían, a las que sólo se les permitía aullar: ¡Gracias señor presidente! Los críticos eran vistos como “revoltosos” o ingratos, incluso subversivos. Unos cuantos intelectuales como Pablo González Casanova o Daniel Cosío Villegas, teorizaban sobre la democracia política, inexistente en los hechos en México.
La situación ha cambiado mucho desde la emergencia ciudadana que significó la respuesta a los sismos de 1985 y el fraude electoral de 1988. La generación “post-68” se levantó para obligar al Estado mexicano a ceder espacios de participación efectiva, y esto explica la reforma política de 1989 y el nacimiento del Instituto Federal Electoral (IFE) al año siguiente. No dudo en proponer esa fecha como parteaguas en la cultura política nacional, y el inicio de una nueva relación entre ciudadanos auténticos y el poder.
¿A qué viene este rollo? Pues que me lo motiva el haber acudido el jueves pasado a la presentación y puesta en marcha en el estado de Guanajuato del “Modelo de Educación para la Participación Democrática” por parte del IFE y su junta local ejecutiva. Fui amablemente invitado por el maestro Jaime Juárez Jasso, vocal ejecutivo, y el licenciado Felipe Ruiz Ochoa, vocal de capacitación electoral. El primero nos explicó cómo el instituto inició sus actividades en el ámbito de la educación cívica con programas dirigidos hacia los niños y escolares. Se buscó educar para la participación política desde la más tierna edad. Pero hasta ahora poco había hecho el IFE para incidir de forma directa en la cultura política de los adultos. A esta necesidad responde el nuevo modelo-taller, que se dirige a las poblaciones mayores de edad en espacios sociales marginales o vulnerables, donde es más urgente formar ciudadanía.
Fue muy pertinente que la junta local del IFE haya invitado a tres destacados analistas, de profunda raíz académica, a comentar el programa: el doctor en filosofía Javier Corona, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades del Campus Guanajuato de la Universidad de Guanajuato; el maestro en letras y pedagogía Mario Padilla Lobato, especialista en educación y rector del Campus Guanajuato de la Universidad de León, y el doctor Carlos González Martínez, experto internacional en la materia electoral y en educación cívica, y consultor de diversas organizaciones políticas y académicas. Sus puntos de vista tan contrastantes nos permitieron hacernos de una visión integral de la problemática real que exige el impulso de una nueva cultura de la participación y de la exigencia ciudadanas. Javier nos llevó hasta los orígenes del pensamiento filosófico sobre el concepto de ciudadanía; Mario cuestionó el método constructivista por competencias propuesto en el modelo, y propuso enriquecerlo con una visión humanista y solidaria.
El modelo propone un taller con una metodología muy clara y pertinente. Trabaja con grupos limitados, para favorecer la reflexión conjunta y el “empoderamiento” individual. Espero que el IFE pueda aplicarlo extensivamente, y que así consolide su presencia permanente en una sociedad urgida de participación comprometida.

martes, 1 de diciembre de 2009

Universidades bajo asedio

Universidades bajo asedio


Publicado en el de Guanajuato, y en 15Diario de Monterrey.

La educación superior en México, tanto pública como privada, atraviesa por una situación esquizofrénica, en particular en lo relacionado con su vínculo con el Estado. Me explico: existen abundantes estudios de gran calidad, generados por instancias como la UNESCO, el Banco Mundial o la OCDE, que han puesto en evidencia el enorme poder que tienen como catalizadores del desarrollo la educación superior y la innovación científica. Esto no es un misterio, ni se pone en duda cuando se debaten las causas de nuestra postración económica desde hace 30 años. El gobierno mexicano lo reconoce en el discurso, pero cuando se trata de evidenciarlo con recursos, se muestra reticente y avaro. La iniciativa de presupuesto de egresos que envió el presidente Calderón prevía un recorte de 6.2% al presupuesto de las universidades públicas. Como más del 85% del gasto de esas instituciones se compone de gasto no programable –salarios y prestaciones-, ese recorte significaría en los hechos un decremento de dos quintos de su gasto de inversión en infraestructura, nuevos proyectos, capacitación, extensión y muchos otros ámbitos de acción y crecimiento. Hubiera sido un recorte no limitado a la grasa, sino que llegaría al hueso.
Por su parte las instituciones privadas enfrentan una retracción en la demanda de educación superior que se inició hace más de diez años. Todas esas universidades han debido competir en condiciones desfavorables, debido a la crisis económica y la restricción de la capacidad de las familias de clase media. En términos reales, sus colegiaturas se han congelado, si no es que disminuido. Por ejemplo el Tec de Monterrey ofrece convenientes planes de crédito, no conocidos hace poco tiempo. El gobierno no tiene un programa efectivo de estímulo a la oferta privada, más que el de ahogar a la oferta pública.
Lo contradictorio de la actitud oficial ha sometido a las instituciones a una dinámica perversa: por un lado se impone la necesidad de expandir la oferta para retener a una creciente población de jóvenes adultos que podrán demandar acceso un mercado de trabajo deprimido; pero por otra se restringen los apoyos financieros y humanos, además de someter a la comunidad académica nacional a un esquema de evaluación brutal y desconsiderada, basada en la convicción de que los educadores son inevitablemente deshonestos.
El Estado mexicano ha renunciado a la posibilidad de impulsar con decisión la formación de recursos humanos de alta calidad. Se ha impuesto la lógica elemental de las “ventajas comparativas”, que reconoce competitividad en la oferta de mano de obra barata con bajísima calificación. Así se evidencia en la política de atracción de maquiladoras e industrias golondrina.
Afortunadamente los diputados y senadores evitaron la sinrazón del recorte a las universidades, y restituyeron casi en su totalidad el presupuesto necesario para que la educación superior pública pueda mantener o incrementar sus estándares. Pero la intentona puso en evidencia que nuestros políticos carecen de visión de largo plazo, y que sólo reaccionan a las exigencias de lo contingente. Lástima.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Un nuevo campus universitario

Un nuevo campus universitario



Por: © Luis Miguel Rionda ©



Publicado en Milenio de León.

El miércoles 25 se inauguró en el municipio de Yuriria un espléndido edificio que albergará la Unidad Sur del Campus Irapuato-Salamanca de la Universidad de Guanajuato. Se anunció que el inmueble y las instalaciones significaron más de 126 millones de pesos, y que en ellas podrán trabajar en lo inmediato siete profesores de tiempo completo y 212 estudiantes de siete licenciaturas. Sin duda es una obra con calidad de primer mundo, donde por su amplitud y comodidad se antoja mucho estudiar, dar clase o investigar. Yo mismo laboro en un edificio idéntico, inaugurado hace apenas dos años en el Campus León, donde nos apretujamos los 543 estudiantes, una quincena de profesores de tiempo completo, y como medio centenar de trabajadores administrativos y de apoyo, incluyendo la Rectoría de nuestro campus. Eso quiere decir que en Yuriria estarán bastante cómodos, hasta que logren reclutar el millar y pico de estudiantes que pretenden acomodar en más de una docena de programas académicos existentes o por abrir.
Al evento inaugural concurrieron representantes de los tres órdenes de gobierno: el gobernador Juan Manuel Oliva, la presidente municipal Ángeles Lopez “La Güera”, y la directora de Educación Superior de la SEP, Sonia Reinaga. También participó el secretario ejecutivo de la ANUIES, Rafael López Castañares. Por supuesto acudió casi toda la plana mayor de la universidad, liderados por el Rector General, los rectores de los cuatro campii, y el director del nivel medio superior. Alrededor de un millar y medio de personas llenaron el amplio patio central del recinto, entre políticos, académicos, diputados, periodistas, clubes de servicio, fuerzas vivas locales, y estudiantes propios y ajenos.
Me alegró mucho el estreno de esta instalación porque debo presumir que, junto con el maestro Artemio Guzmán, colaboré en la definición y apertura de lo que en un tiempo denominamos Campus Sur; esto fue durante los años del 2006 al 2008. Nuestro Rector, el doctor Arturo Lara, había logrado convencer a los presidentes municipales de Moroleón, Yuriria y Uriangato de trabajar juntos, y apoyar la instalación de una unidad de la Universidad de Guanajuato en esa región, tan abandonada por la educación superior pública. Pronto contó con la simpatía del gobernador Oliva, que ha convertido en distintivo de su gestión la multiplicación de la oferta educativa superior.


Es de justicia rememorar que la administración municipal yuririense del doctor Guillermo Zavala Alcaraz -hoy diputado local- había dado los primeros y más contundentes pasos hacia este fin. Fue él quien concretó la donación del amplio terreno en la colina, y logró hacer colaborar a los alcaldes Anastacio Rosiles de Uriangato y Adrian Sánchez Contreras de Moroleón. Las administraciones siguientes de Gerardo Gaviña en Yuriria, Rafael Zamudio en Moroleón y Carlos Guzmán en Uriangato, sostuvieron el compromiso de sus predecesores y consolidaron el proyecto. Eso nos permitió abrir nuestras primeras inscripciones en julio de 2007, en las instalaciones rentadas de la Escuela Preparatoria Federal por Cooperación Lázaro Cárdenas, en medio de las expectativas de los lugareños.
Los tres municipios originales poseen una población en edad escolar pertinente de 21 mil 700 chicos. Pero su egreso efectivo del bachillerato es de 900 jóvenes, que se incrementan a casi mil 500 si incluimos el egreso de Salvatierra, a tiro de piedra del nuevo campus. Se busca también recibir estudiantes del norte michoacano: Cuitzeo, Santa Ana Maya, Copándaro, Zinapécuaro, Puruándiro, incluso la misma Morelia, pues se busca competir con calidad ante la universidad nicolaíta. Recuerdo que un colega de su Facultad de Derecho me comentó que de los 7 mil estudiantes de esa facultad, alrededor de un décimo procedían del sur de Guanajuato.
Ojalá pronto se concrete el buen deseo que expresó el gobernador en su mensaje: que las nuevas instalaciones de Yuriria pronto se asuman como un campus independiente de Salamanca, para acercar aún más la atención a las necesidades regionales concretas. Entre ellas está la atención al lastimado entorno natural del sur guanajuatense, y por eso me pareció un gran acierto que el gobernador insistiese en la apertura prometida de la licenciatura en Gestión Ambiental, anunciada en la colocación de la primera piedra el 24 de mayo de 2007. Fue un reto interesante que espero recoja el rector del Campus Irapuato-Salamanca, el maestro René Jaime Rivas, a quien también felicito por el suceso. Lo mismo sucede con la vocación turística de la región, tan desaprovechada.
La ubicación del nuevo campus, para quien quiera consultarla en Google Maps, es +20° 13' 4.74", -101° 6' 6.20"



martes, 24 de noviembre de 2009

Población y Desarrollo

Población y Desarrollo


Publicado en el de Guanajuato, y en 15Diario de Monterrey.

A pesar de que en el estado de Guanajuato vivimos más de cinco millones de personas en poco más de 31 mil kilómetros cuadrados -lo que la hace una de las entidades más densamente pobladas del país- realmente se ha hecho poco en torno al estudio y comprensión de la dinámica demográfica de este espacio social. Incluso se han dado pasos de cangrejo, como sucedió en 2003 cuando el gobierno estatal dispuso la desaparición del Consejo Estatal de Población (COESPO). Este organismo, creado en 1987 durante el gobierno de Corrales Ayala, cobró un impulso importante como instancia de de planeación y evaluación de la política poblacional del estado a fines de la administración de Carlos Medina, durante el año de Ramón Martín Huerta, y en los primeros tres de Romero Hicks. El COESPO apoyó y participó en numerosos esfuerzos de investigación y definición de estrategias, con el apoyo del Consejo Nacional de Población, El Colegio de la Frontera Norte, la Universidad de Guanajuato, y otras instancias relacionadas con el tema.
Por eso fue incomprensible la decisión de desaparecer la instancia, y no darle continuidad a los trabajos de investigación demográfica, poblacional, de género y de migración que había emprendido el defenestrado organismo. La Unidad de Planeación que le sucedió formalmente no dio secuencia a trabajos tan importantes como el anexo guanajuatense a la Encuesta de Migrantes en la Frontera (EMIF) que año con año levanta el Colegio de la Frontera Norte.
En la actual administración estatal ha habido un intento de retomar la participación activa en la definición de políticas poblacionales locales, a partir de la instalación del Instituto de Planeación del Estado de Guanajuato (IPLANEG), cuyo consejo consultivo ciudadano se ha mostrado muy interesado en que se profundice en el tema poblacional y que se genere conocimiento pertinente sobre el comportamiento demográfico de las comunidades guanajuatenses. Este interés se confirmó con el establecimiento este año del Observatorio Ciudadano de Población y Desarrollo, al que fui amablemente convocado como parte del grupo de apoyo de la Universidad de Guanajuato, Campus León.
Ayer se firmó un convenio entre el IPLANEG y el Consejo Nacional de Población (CONAPO), que juzgo de gran trascendencia para consolidar un espacio de reflexión entre el sector público, el privado –por medio del consejo consultivo- y el social –por medio del observatorio ciudadano- sobre la cuestión poblacional. No es cosa menor, sobre todo cuando recordamos que México ha podido superar muchos rezagos sociales gracias a que en los años setenta se aplicó una política de control natal inteligente y efectiva. Si no hubiese sido así, hoy día nos ahogaríamos en problemas mucho mayores que los que padecemos, ya que seríamos 150 millones, y no 107. Es evidente que los sectores conservadores ven con desconfianza la intervención del Estado en la materia, ya que relacionan el control natal con el demonio redivivo. No es así. Es simple sentido común: somos demasiados, mal distribuidos y peor integrados al entorno. Hay que hacer algo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Diez y siete

Diez y siete

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en Milenio de León.
Son los estados cuyos legislativos han aprobado reformas constitucionales en respuesta a obvias presiones que ejercen los sectores más conservadores del país sobre los dos institutos políticos más importantes, el PRI y el PAN. Diez y siete constituciones que han adoptado la premisa -falsa desde mi punto de vista- de que el respeto a la vida se traduce en el reconocimiento de la calidad humana a un cigoto en mitosis reproductora. Diez y siete congresos que han legislado al vapor un asunto de enorme trascendencia para un número igual de sociedades regionales, que se pretenden modernas, informadas y tolerantes.
El 14 de septiembre pasado Denise Maerker puso en evidencia en un artículo para el El Universal que el PRI, a pesar de asumirse con ideología socialdemócrata y de pertenecer a la Internacional Socialista, ha dado un viraje radical hacia la derecha en el tema de la penalización del aborto. Eran 15 los estados que entonces habían modificado sus constituciones; sólo faltaban dos para promover su asunción a reforma federal. Cito a Maerker: “De 187 legisladores priístas que han sido invitados a pronunciarse sobre iniciativas que implican la penalización de las mujeres por interrumpir sus embarazos: 172 han votado a favor, 15 en contra y 3 se han ausentado. En el 60% de los 15 estados en los que se ha modificado recientemente la constitución para ‘garantizar la protección de la vida desde la fecundación’ el PRI gobierna y tiene mayoría en el Congreso local.”
La antropóloga Marta Lamas declaró recién que en los años ochenta el PRI había apoyado iniciativas muy liberales sobre el tema de la libertad femenina de decisión sobre su cuerpo. Mucho tiempo antes que en el DF, en estados como Yucatán se había abierto la posibilidad de que la mujer optara por interrumpir su embarazo por motivos socioeconómicos. Y en general en las entidades gobernadas por ese partido los códigos aceptaban varias excepciones dentro de la prohibición del aborto en gestaciones avanzadas.
Curiosamente en Guanajuato ese partido evitó montarse -hasta donde pudo- en la ola nacional. La iniciativa fue presentada en el congreso local por la bancada panista, y en la sesión del 8 de mayo fue rápida y apretadamente aprobada por el 70% de los diputados, porcentaje necesario para modificar la constitución. En diez minutos los 23 representantes del PAN, más la diputada del PT (!) y dos diputados priístas -una mujer y un hombre, que después serían expulsados- garantizaron ese mínimo. Cuatro priístas, los tres perredistas y los dos verdes abandonaron la sesión. Un diputada priísta se ausentó.
En el diario de debates llama la atención que casi todos los diputados panistas “adornaron” sus votos con expresiones como “a favor de la vida, del embrión y de la mujer, ¡sí!”; “por la mayoría de mujeres que sí quieren la vida, ¡sí!”; “a favor de la vida, por todas las que la aman, ¡sí!” -emitidas todas por varones-. En cambio los tres opositores -dos de ellos mujeres- sólo pronunciaron un parco “sí”. Supongo que en algo les remordió la conciencia.
No es extraño que el PAN asuma la posición “Pro-Vida”, pues desde sus orígenes ha comulgado con la posición de la iglesia católica y los grupos conservadores sobre este tema. Se trata de una visión fundamentalista que se basa en el dogma de que la “persona humana” existe desde la fecundación. Esto es totalmente debatible, pues este concepto es definido así desde la vieja noción de que el “Hombre” fue creado a imagen y semejanza de Dios. Y no se puede exterminar lo divino. Pero si aceptamos la noción más científica y antropológica de que el ser humano es un animal más, que construye su “humanidad” desde lo social y no desde lo biológico, podemos sostener la convicción de que la “persona” sólo existe en función de su vínculo efectivo con la sociedad. Lo “humano” y el valor denominado “derecho a la vida” son relativos a momentos históricos concretos y a sociedades específicas. No existen como “valores universales” pues admiten demasiadas excepciones, incluso en nuestra propia realidad occidental y contemporánea.
Pero por supuesto, esta es una simple opinión personal. Pero la hubiera defendido en los debates que nunca se dieron. Las mayorías, incluso las artificiales, siempre se asumen como posesionarias de la única verdad. Así lo creyeron fascistas y comunistas.

martes, 17 de noviembre de 2009

El Desarrollo Regional y la AMECIDER

El Desarrollo Regional y la AMECIDER


Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en el de Guanajuato.
El viernes pasado culminaron cuatro días de trabajo académico del XIV Encuentro Nacional de la Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional (AMECIDER). Más de 300 ponentes y cien asistentes se reunieron desde el martes 10 en las cómodas instalaciones con que cuenta la Universidad de Guanajuato en el Forum Cultural de León, donde se ubica su Departamento de Estudios Culturales. La organización corrió cargo de la propia asociación y de la División de Ciencias Sociales y Humanidades del Campus León de la UG.
Los estudios e investigaciones regionales tienen una tradición relativamente reciente en nuestro país. México inició su trayectoria como país independiente heredando dos modelos de organización política altamente centralizados: primero, el arquetipo proveniente de la península ibérica, donde la guerra contra los moros obligó a una concentración del poder en las manos de los monarcas de Castilla, región que acaparó las capacidades del naciente estado español y ahogó las autonomías regionales. Segundo, el esquema imperial de los aztecas, que controlaban con mano férrea territorios de extrema variación cultural. Por eso fue tan absurdo que el país que nació en 1821 se diera una constitución federalista en 1824, imitando el modelo norteamericano sin considerar el propio; así lo hizo ver el diputado constituyente Fray Servando Teresa de Mier en su famoso “discurso de las profecías”, donde aseguró que el federalismo en los Estados Unidos unió lo dividido y en México dividiría lo ya unido.
Por la fuerza de los hechos el centralismo se impuso durante todo el siglo XIX y por supuesto en el XX. Las regiones se mantuvieron debilitadas por el poderoso presidencialismo imperial mexicano, así como por una ideología nacionalista que negó el componente local dentro de la matriz cultural “nacional”. Ser regionalista equivalía a ser considerado retrógrado y reaccionario.
Pero la formación nacional mexicana ha madurado y necesariamente ha reconocido la importancia de las regiones y su desarrollo. Al menos desde los años setenta han surgido movimientos sociales y políticos que reivindican la importancia de la región para sostener un modelo nacional viable. El desarrollo regional se convirtió en una estrategia sobre la que comenzaron a voltear gobiernos y actores sociales. La academia no podía ser la excepción.
La página electrónica de la AMECIDER señala como antecedente de esa asociación un encuentro de académicos regionalistas realizado en 1975 en la ciudad de Guanajuato: el Primer Coloquio Internacional sobre Desarrollo Urbano y Regional. A partir de 1994, año de su fundación, la AMECIDER ha venido realizando sus encuentros anuales en diferentes lugares del país.
La Universidad de Guanajuato no ha sido insensible a la necesidad de estudiar y estimular el desarrollo regional. Desde 1999 cuenta con la licenciatura en Desarrollo Regional, que se ofrece en Salvatierra y en León. Mediante los cuerpos profesorales de la División de ciencias Sociales y Humanidades del Campus León se continuará estudiando las características particulares del desarrollo de México, Guanajuato y sus regiones.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Los Muros

Los Muros




Publicado en Milenio de León, y en CEIPOL.

Los 20 años de la caída del muro de Berlín fueron celebrados con fausto y estrépito en Alemania y en toda Europa, lo que además sirvió de pretexto para subrayar el protagonismo compartido que han forjado ese país y Francia. Los 27 países miembros de la Unión Europea suelen respaldar los acuerdos cocinados entre esos dos estados dominantes. Y es de llamar la atención que estos dos viejos enemigos, reñidos al menos desde la humillante derrota francesa en la guerra con Prusia de 1870, tengan ahora una alianza tan llamativa, que viene de refrendarse ante la tumba del soldado desconocido francés en el arco del triunfo parisino. Por supuesto, hace ya casi 70 años que terminó la última confrontación armada entre estos dos contendientes, y hace 20 se resolvió la “cuestión alemana”, que tenía su expresión más cruda en el ignominioso muro que dividía la ciudad de Berlín desde 1962.
Si las fronteras políticas son inventos humanos para dividir artificialmente a sus componentes nacionales, raciales, religiosos o ideológicos, los muros son la expresión más concreta y chocante de esa discordia. Las naciones y los conjuntos sociales se imponen límites mutuos, basados la mayoría de las veces en la imposición por el poder de las armas de prejuicios inveterados que con frecuencia no son más que la evidencia de la incapacidad para aceptar las diferencias y nuestros intereses egoístas. El muro de Berlín no dividió a un pueblo; lo que hizo fue dividir dos sistemas de vida, dos maneras de percibir la realidad y a dos hegemonías hemisféricas producto de la pírrica victoria aliada sobre los nazis. Lo construyeron los alemanes del este con el apoyo de los soviéticos, para detener la fuga demográfica y económica que representaba una frontera semiabierta. Ya desde entonces era evidente el hedonismo consumista occidental, y la incapacidad socialista para garantizar la productividad económica. Un muro que fue denunciado por el llamado “mundo libre” como una vergüenza internacional producto de la incapacidad del socialismo real para generar bienestar a su población.
Las fuerzas reales de la economía y la política internas presionaron fuerte para lograr la apertura y la liberación del “bloque soviético”, y terminaron resquebrajando el monolito hasta hacerle tronar en 1989 cuando cayó físicamente el muro, y en 1991 cuando se hundió el Estado soviético. Quedó evidenciado que los muros no impiden la acción incontenible de las energías macroeconómicas: donde existe demanda, habrá oferta; por ello los “mercados negros” y la incapacidad de un sistema sin competencia de generar bienes y parabienes condujeron a la quiebra económica y política del socialismo.
Ahora bien, la historia nos debería dejar enseñanzas valiosas como la anterior. Pero no ha sido así, ya que padecemos dos ejemplos vergonzosos de nuevos muros que se levantan entre naciones: el muro del odio que desde 2002 divide a israelíes y palestinos, que se ha construido a lo largo de 600 kilómetros donde se despliega tecnología y armamento para impedir el paso de los segundos hacia los territorios conquistados por los primeros. Y en el otro lado del mundo se está construyendo desde 1994 un muro doble, a veces triple, de concreto y acero entre México y los Estados Unidos que abarcará, cuando esté culminado, casi un tercio de los 3 mil kilómetros de frontera entre los dos países. Este “muro de la tortilla” busca impedir que los cientos de miles de inmigrantes ilegales mexicanos, centroamericanos y de otras naciones crucen la línea imaginaria en busca de empleos y oportunidades. Diez mil muertos se han acumulado desde entonces en la contabilidad macabra de decesos provocados por los intentos fallidos de cruce, lo que la convierte en la frontera más mortal del mundo. Israelíes y estadounidenses buscan tapar con un dedo el agujero en el farallón, pero el océano de las fuerzas económicas terminará por carcomer y arrastrar los muros, que aunque inútiles, seguirán construyéndose en el vano intento de detener lo incontenible. Diremos entonces como los alemanes: ¡viva la libertad!

martes, 10 de noviembre de 2009

Aniversarios

Aniversarios

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en el de Guanajuato, en 15 Diario de Monterrey, y en CEIPOL.
En los últimos tres años de la década que acaba, los aniversarios están cayendo sobre nosotros como gruesas gotas de aguacero intempestivo. Todo parece haber ocurrido hace cincuenta, cien, doscientos, o hace cuatrocientos años. Por supuesto es una impresión subjetiva, basada en que la memorabilia reciente ha referenciado eventos de gran trascendencia, como el telescopio de Galileo que hace 400 años rasgó los secretos de un universo que se quería inmutable y divino, y que resultó cambiante e imperfecto. O bien los 200 años de la “guerra de independencia” española, que se festejó el año pasado para rememorar la valiente respuesta del pueblo ibérico contra la invasión napoleónica, que en otro lares había sido aceptada sin mayores estertores populares por su aparente carácter de “liberadora” de los pueblos europeos oprimidos por las monarquías.
Ese mismo año, y relacionado con el anterior aniversario, el gobierno del Distrito Federal se ocupó de festejar los 200 años de la intentona del Ayuntamiento de la ciudad de México de independizar la colonia de la ocupada España, que resultó en la destitución violenta del virrey Iturrugaray el 15 de septiembre, y el asesinato del regidor Primo de Verdad, primer mártir de la independencia mexicana.
Por supuesto, el 2 de octubre de 2008 marcó de nuevo la traumada conciencia política de nuestro país. Ya suman 40 los años transcurridos, y los que conservamos el recuerdo del momento -yo no olvido una fotografía que circuló en la prensa con docenas de zapatos abandonados por los aterrados manifestantes, algunos de ellos muertos en la balacera indiscriminada creemos que jamás podrá cerrarse una herida que como esta, tardó en sangrar.
Este año de 2009, ya agonizante, fue fértil en aniversarios gozosos o penosos. Hace 200 años nació Edgar Allan Poe, mi escritor favorito en lengua inglesa, que definió el romanticismo oscuro de una época convulsa en un país que no terminaba de inventarse a sí mismo. Y en el mismo año nacieron Nicolai Gogol y Charles Darwin; el primero fue uno de los cuentistas rusos de tipo costumbrista que mejor retrataron a una sociedad rusa predominantemente rural que abandonaba el feudalismo y que se modernizaba penosamente imitando a Europa. El segundo, un científico naturalista que con la publicación -hace cien años- del libro El Origen de las Especies se convirtió en el pensador que más ha transformado nuestra concepción del papel que, como seres humanos, jugamos en el amplio espectro de la naturaleza y el tiempo enorme, retirándonos de la soberbia mística que nos hizo creer sublimes, hechos a imagen y semejanza de Dios.
Nos acercamos ahora al año de los bicentenarios, y de nuevo tendremos momentos para la rememoración de personajes y sucesos que nos definen como herederos de tiempos pasados que permitieron, como sentenció el filósofo medieval Bernardo de Chartres, ser “como enanos sobre hombros de gigantes.”

viernes, 23 de octubre de 2009

Más impuestos ¿a cambio de...?

Más impuestos ¿a cambio de...?



Por: © Luis Miguel Rionda ©



Publicado en Milenio de León.

¿Cómo evitar dar una opinión sobre la “reforma fiscal” en curso? No es posible hacerlo, sencillamente porque todos los mexicanos vamos a ser afectados de manera directa -en el sector formal- o indirecta -los que medran en la informalidad-. En lo personal soy un asalariado, un profesor universitario cuyos ingresos son usualmente fijos, aunque eventualmente soy contratado por honorarios como profesionista liberal. Por ello soy parte del sector “cautivo”, clasemediero, que es el que efectivamente paga impuestos y derechos al Estado. Formo parte de los 14.6 millones de asalariados que, junto con los 9 millones de personas físicas con actividad independiente y las 800 mil personas morales, formamos la base de contribuyentes del país, según el SAT (Notimex, 2 de septiembre pasado).
En 2008 los contribuyentes mexicanos aportamos 1.2 billones de pesos a las finanzas públicas federales, que sumados a los ingresos petroleros y a los derechos, productos y aprovechamientos, representaron un ingreso de 2.05 billones de pesos. Un tercio del mismo fue de origen petrolero (Política de ingresos 2008, SHCP). Si el PIB nacional de 2008 fue de 9 billones de pesos, quiere decir que se recaudó por impuestos a los contribuyentes apenas un 13.3% del PIB. Somos el país de la OCDE que menos recauda en proporción a su PIB. ¿Para qué hacerlo, si desde 1978 gozamos del cuerno de la abundancia petrolero?
La petrolización de los ingresos públicos ha tenido el efecto nefasto de hacer negligente al Estado para recolectar impuestos. En adición, el sector informal de la economía ha sido estimulado por las diferentes crisis, además de que sigue siendo muy complicado ingresar a la formalidad ya sea con actividad empresarial o como trabajador independiente. Cualquiera que haya presentado su declaración de impuestos sabe, sabemos, que el procedimiento es tan complicado que es obligado contratar a un contador, quien además debe actualizarse cada año por los constantes cambios en la miscelánea.
Según Milenio diario del 24 de mayo pasado, citando un informe del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, el sector informal representa un volumen de 12.1 millones de mexicanos, quienes sólo pagan impuestos al consumo pero no al ingreso. Ese montón de informales -comerciantes ambulantes, jornaleros, migrantes, videopiratas, taxistas, narcos, changarreros, sexoservidoras y demás- equivalen al 5.06% de la Población Económicamente Activa (PEA), integrada por los trabajadores de 14 años o más.
Una reforma fiscal demandaría integrar a esos informales a la base gravable mediante mecanismos que hicieran atractivo darse de alta con Lolita. Eso mediante una estrategia que diera seguridad jurídica y personal a estos “micro emprendedores” y a los trabajadores a destajo o por jornal. Por supuesto habría que basarse en pocos impuestos de carácter universal, focalizados en grabar el ingreso y el consumo de manera perfectamente proporcional, y con un esquema sencillo para su pago y eventual deducción.
Lo que me parece escandaloso es que mantengamos la situación actual, llena de excepciones, omisiones y exenciones, con un esquema tributario enmarañado y por lo mismo fácilmente evadible si se cuenta con abogados fiscalistas o contadores colmilludos que le den la vuelta a la tortilla en favor del potentado que les pague sus jugosos emolumentos. Es terrible que se mantenga el trato preferencial a los grandes consorcios nacionales y extranjeros, que no sólo pueden hacer uso del crédito fiscal a 10 ó 12 años, sino también de múltiples deducciones que les permiten pagar cifras ridículas al fisco. Un día sí y otro también nos enteramos en la prensa de cómo Hacienda pierde juicios y amparos frente a los grandes potentados, a quienes con regularidad les reintegra millonadas.
He calculado con base en mis declaraciones fiscales y mis cuentas hogareñas que cada año pago más de la mitad de mis ingresos en impuestos por ingresos y por consumo. Parecería que habito en Noruega o en Dinamarca, donde el Estado benefactor retiene esa proporción, pero que la reintegra en servicios públicos de gran calidad. Pero en México pagamos por un gobierno ineficaz, ausente en el momento en que somos asaltados o secuestrados, que otorga una educación de nivel “Gordillo” y un servicio de salud carente de medicamentos. ¿Por qué entonces pagar más impuestos? Les pregunto a los senadores.

martes, 20 de octubre de 2009

Gasto superfluo

Gasto superfluo

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en el de Guanajuato.
Muchos de los nuevos ayuntamientos del estado de Guanajuato han heredado una situación insostenible: el aparato burocrático que se infló de manera irresponsable en los últimos tres años está pesando fuertemente sobre las finanzas de los gobiernos municipales. El “boom” petrolero del 2006 y 2007 provocó una euforia de gasto que ha dejado secuelas inquietantes. Los munícipes de entonces creyeron que las participaciones extraordinarias que les llegaron del gobierno federal se convertirían en una constante, y que para enfrentar las nuevas exigencias de un gasto ampliado debían contratar más personal, particularmente de confianza. Pero incluso el personal que cobra vía honorarios genera derechos laborales, que hoy deben ser respetados por los recién llegados. La situación es particularmente difícil en los gobiernos donde hubo alternancia partidista, pues parte de ese personal que hoy gravita sobre las precarias finanzas municipales, fue reclutado entre simpatizantes o allegados a los ex-ediles. Algunos ni siquiera tienen tareas bien definidas, pues no faltaban los comodines ¿o comodinos?- tipo “milusos”- que le entraban a todo.
A lo anterior se suman los onerosos “bonos de marcha” que se asignaron a los funcionarios que dejaron el cargo. No es propiamente la liquidación a la que legalmente tienen derecho, sino un “premio al desempeño” que no está contemplado en la ley, y que además no es producto de una evaluación objetiva de la eficacia del servidor público, sino que se asigna de forma caprichosa o arbitraria, aunque sea avalada por el ayuntamiento respectivo. En León, el municipio más importante de Guanajuato, se llegó al extremo de malbaratar parte del patrimonio del municipio -las reservas territoriales- para poder enfrentar este gasto extraordinario. Es incomprensible desprenderse de bienes permanentes y comunitarios para cubrir pagos efímeros e individuales.
Adelgazar la estructura burocrática de los municipios será difícil en tiempos de escasez presupuestal. Como ejemplo tenemos la estrategia que ha propuesto el presidente municipal de León, Ricardo Sheffield, quien está afanado en deshacerse de al menos un centenar de servidores públicos con funciones no esenciales. Ha recurrido a la puntada de solicitarle a los empresarios locales que “le pichen un burócrata”, es decir que los magnates paguen la liquidación de un trabajador. Quiero ver quién le entra a esta folclórica invitación, pues estoy seguro de que los patrones dirán: ¿y yo por qué voy a pagar por las torpezas del gobierno?
Es lamentable que la función pública siga siendo conducida con la miopía y cortoplacismo, particularmente en el ámbito municipal. Pero tampoco se salva el gobierno estatal. Es bien conocido que el aparato burocrático ha crecido fuertemente en los últimos nueve años. Pronto se hará necesario adelgazar al gobierno estatal, sobre todo ante el gasto que representó la compra de las 700 ó 1000 hectáreas para la apuesta de la refinería. El año próximo veremos “reingeniería” del gobierno, y volverá a oírse el chiste que se popularizó en tiempos del gobernador Fox: “¿qué es un trío? Es un mariachi luego de la reingeniería”.

viernes, 16 de octubre de 2009

Varas diferentes

Varas diferentes


Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en Milenio de León, y reproducido en CEIPOL.

La liquidación de la empresa estatal Luz y Fuerza del Centro ha trastornado de forma radical la agenda de los asuntos a debate en la conducción del desarrollo nacional. El gran asunto de la política coyuntural debería ser el del presupuesto público de ingresos y egresos del año próximo, pues de ello depende la velocidad y efectividad en la salida de la crisis económica que, contra todo lo dicho por los personeros del gobierno federal, nos ha pegado como a pocos países. El haber iniciado un frente de conflicto adicional al del actual debate parece responder a un deseo de distraer a la opinión pública. La negativa de “toma de nota” de la Secretaría del Trabajo, con su belicoso y locuaz secretario al frente, al liderazgo del Sindicato Mexicano de Electricistas, pareció en un principio un asunto que no tenía sentido en un momento en que se requería convocar a grandes acuerdos en torno a las estrategias económicas globales. Sin embargo pronto se evidenció que existía un plan largamente premeditado en el asunto. No se trataba de descabezar o dinamitar un liderazgo sindical acusado de corrupto y sin duda cercano a los patricios de la izquierda nacional. La estrategia iba más allá: estaba dirigida a desmontar una empresa terriblemente ineficiente y que con sus cedazos presupuestales se había convertido en la fuente de financiamiento más importante de los movimientos contestatarios y sus mesías iluminados.
El operativo fue implementado con una eficacia inquietante. Se escogió con sospechosa puntería el día, la hora, los espacios y las circunstancias. El sindicato no se había preparado realmente para una posible toma de sus instalaciones, cuando existían muchos elementos que permitían sospechar la inminencia de una posible requisa o apropiación. La policía federal, que con regularidad se ve rebasada o sorprendida por el crimen organizado, se mostró cruelmente eficaz ante trabajadores adormilados y algunos incluso bebidos luego del festejo del triunfo futbolero. Ojalá viéramos estos desplantes contra las fortalezas de los capos, y en los espacios de nuestra geografía que están fuera del control del Estado mexicano.
Por supuesto que el SME y sus usos y costumbres eran indefendibles, incluso para la izquierda honesta. Pero lo que vimos fue una blitzkrieg avasallante que dejó en el suelo y sin empleo a 66 mil jefes de familia. Podemos transigir en que era urgente poner orden en el sistema energético de la zona centro del país, y tapar la fuga milmillonaria que representaba para un erario depauperado el sostenimiento de una casta divina y sus subsidios para las movilizaciones de izquierda. Pero ¿por qué comenzaron con el SME? Un derrame financiero mayor se hubiera podido tapar declarando la quiebra de PEMEX y su necesaria requisa, defenestrando al SNTPRM con todo y sus líderes-jeques. O bien ejecutando una medida drástica contra el charrismo en la SEP, donde se sigue comerciando con las plazas y las promociones, y los líderes se proveen de Hummers que luego, si los ventanean, rifan. Se me antoja sospechar una razón para ello: el sindicato petrolero es aliado histórico del PRI y coquetea con el PAN, y el sindicato magisterial se ha convertido en el soporte imprescindible del PAN, gracias a doña Elba Esther y sus prosélitos enquistados en las filas de la SEP y el gobierno federal.
Había que poner orden. Pero eso sí: que se haga la voluntad del presidente en los bueyes de mi compadre.
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Y termino con una nota personal de protesta en contra de la irrupción de elementos del ejército en la comunidad de Lebaron, de los mormones de Chihuahua. Tres soldados embozados y vestidos de civil irrumpieron en una celebración familiar. Los mormones, que ya habían anunciado su voluntad de defenderse, lo hicieron ante la evidente agresión armada por parte de desconocidos que no se identificaron. Hubo un militar muerto y ahora se acusa a varios miembros de esta expacífica secta de asesinato. ¿Qué nos pasa?

martes, 13 de octubre de 2009

Guanajuato capital: nuevo comienzo

Guanajuato capital: nuevo comienzo


Por: © Luis Miguel Rionda ©


Publicado en el de Guanajuato.

El sábado tomaron posesión los nuevos 46 ayuntamientos de Guanajuato. Ya es bien conocido que el mapa político local se modificó fuertemente: se decoloró su azul previo y se multiplicó el rojo priísta. Pero hubo una victoria que al viejo partido de la revolución institucionalizada le supo a gloria: la reconquista de Guanajuato capital. Una ciudad insignia, símbolo de un liberalismo suavizado que con trabajos puede mantenerse dentro de un entorno regional altamente conservador.
La ciudad de Guanajuato es diferente. Lo es no sólo porque concentra los poderes del estado, sino también las luces de la educación y la cultura de la región. Y lo ha hecho por mucho tiempo, al menos desde el siglo XVIII cuando su espíritu jesuítico llevó a sus mineros y clases medias a levantarse en contra del autoritarismo de un Virrey lerdo y lejano.

La universidad estatal ha contribuido mucho al fortalecimiento de ese sentido de particularidad. Los letrados de ese terruño, todos profesores o estudiantes de la institución, impulsaron en los años cincuenta un florecimiento intelectual pocas veces visto en otras provincias de México. Y el fogonazo cultural universitario fue seguido por otros chispazos brillantes, uno de los cuales terminó por establecer a esta ciudad dentro del mapa artístico y cultural del mundo: el nacimiento del Festival Internacional Cervantino en 1972.
Es por este prestigio, más su cualidad capitalina, que los partidos se disputan con especial intensidad el gobierno de este caserío barroco donde se atiborran 120 mil personas. Además del ineluctable PRI, Guanajuato ha sido gobernado por el PDM, el “gallito colorado”, entre 1982 y 1985; por el PRD entre 2000 y 2003, y por el PAN entre 2006 y este año que termina.
La propuesta común del PRI y el PRD con Nicéforo Guerrero a la cabeza, se ha hecho ahora del gobierno municipal, y lo lograron contra todos los vaticinios y encuestas, ya que enfrentaron a una propuesta fuerte del PAN y a una maquinaria propagandística impresionante, que llenó al candidato Chowell de confianza en demasía. Además el candidato de la alianza no parecía representar mayor amenaza por su desarraigo. Pero su imagen bonachona, su lenguaje mordaz y socarrón, más una campaña hiperactiva y “de a pie”, dieron estos resultados que a muchos nos sorprendieron.
La nueva administración se estrena con la esperanza de que la amplia experiencia del nuevo presidente municipal, miembro de una de las familias de más prosapia en la política y la cultura locales, se refleje en la eficacia del gobierno en la provisión de servicios y desarrollo a la ciudad y sus comunidades. No se extrañará demasiado el estilo desenfadado de su predecesor. Ya es hora de darle seriedad a la función municipal.
Por cierto: ¿qué pasó con el asunto de los terrenos del excandidato panista en las colonias precaristas de Las Bateas y El Edén? El aspirante había prometido que en ellos establecería un dispensario médico gratuito para sus habitantes. Yo opino que hay que honrar la palabra empeñada.

viernes, 9 de octubre de 2009

El discreto encanto de la Reelección

El discreto encanto de la Reelección



Por: © Luis Miguel Rionda ©


Publicado en de León.

En los sistemas políticos competitivos, como lo es de forma creciente el mexicano, el mecanismo de la reelección en el puesto ejecutivo o representativo suele tener efectos benéficos para la consolidación de una clase política profesional y rendidora de cuentas. Pero definitivamente no sucede así en sistemas no competitivos y autoritarios, como lo fue el periodo porfirista en nuestro país, o en casos paradigmáticos como el de Leónidas Trujillo en la República Dominicana, quien gobernó entre 1930 y 1961 hasta que salió de la presidencia con los pies por delante, literalmente. Durante su tiranía trujillista, los ciudadanos dominicanos que querían progresar y tener tranquilidad debían enrolarse en el Partido Dominicano, el del presidente, que ganaba las elecciones con casi el 100% de los votos. Algo muy similar sucedió en Cuba con Batista, y desde 1961 con Fidel Castro. Éste siempre se sometió al “voto popular” para poder mantenerse como diputado en la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde a su vez era electo reiteradamente Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente del Consejo de Estado. Claro que nunca perdió una elección, hasta su retiro el año pasado, y su porcentaje de votos siempre fue superior al 98%. Por supuesto, en sistemas de partido único las elecciones son plebiscitarias: es decir se vota a favor o en contra del candidato que propone el partido de Estado.
La no reelección presidencial en México tiene raíces históricas muy profundas que explican su adopción: las once veces en que Antonio de Santa Anna fue presidente de la República, los catorce años en que gobernó Benito Juárez –a quien sólo la muerte le salvó de convertirse en un nuevo caudillo-, y luego vendría la Revolución de Tuxtepec de 1876, que llevó a Porfirio Díaz a la presidencia bajo el lema de “que ningún mexicano se perpetúe en el poder y ésta será la última revolución”. Gobernó cuatro años; los siguientes cuatro dejó el gobierno en manos de su incondicional compadre Manuel “el manco” González, y regresó en 1880 para no irse hasta que le echó la fuerza de las armas maderistas en 1911, otra vez bajo el lema de la “no reelección”.
Además de México, en América Latina existe la prohibición absoluta de reelegir al presidente de la República incluso de forma no consecutiva en Paraguay, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras. En Colombia la prohibición se levantó en 2004 para permitir la reelección del zaino y astuto Álvaro Uribe, quien ya está promoviendo una nueva reforma constitucional para poder buscar la presidencia por tercera ocasión en 2014. Se apoya en la fuerza de las armas del poderoso ejército colombiano, armado por el “Plan Colombia” de los gringos.
En Venezuela el histriónico Hugo Chávez ya afianzó su reelección ad perpetuam. En diciembre pasado había declarado que: “si Dios quiere y mi salud lo permite, estoy listo para estar con ustedes hasta el 2019 y el 2021, como el pueblo mande”. El referendo del 16 de febrero pasado hizo realidad el sueño del guajiro, y refrendó así el modelo castrista de la revolución permanente. El “indígena” Evo Morales –pseudo Aymara que sólo habla castellano-, presidente de Bolivia, se adelantó a sus congéneres y desde el año pasado logró la reforma de su Constitución nacional, y además de ampliar los derechos de los pueblos originarios, aprovechó para abrir la puerta de su propia reelección. También el folclórico presidente ecuatoriano Rafael Correa someterá a referendo el próximo día 28 la tercera constitución en doce años de su país, misma que también deja una rendija para una futura reforma que le permita la reelección indefinida.
Y el caso reciente y más patético: el camaleónico ricachón Manuel Zelaya, presidente legal de Honduras aunque hoy expulsado del cargo y refugiado bajo la bandera brasileña, se había alineado a esta gran tendencia de la izquierda autoritaria latinoamericana. Compró las banderas populistas, pero también la categoría de líder “imprescindible” que defiende las mejores causas del pueblo oprimido. Tras el golpe de estado de la oligarquía de la que renegó, el personaje quiere vender su imagen como paladín de la democracia y el estado de derecho. Pero es inocultable que Zelaya fue expulsado por la fuerza debido a los temores de los poderosos de su país de tener que lidiar con un chavista en ciernes que, como todos los paladines iluminados, ven en la propia permanencia la única vía para garantizar la permanencia de la revolución y la salida del pueblo de sus miserias. Puras papas, diría mi madre.

martes, 6 de octubre de 2009

Intolerancia y quema de libros


Intolerancia y quema de libros

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en el de Guanajuato.
También en 15Diario
, cotidiano de Monterrey NL.

Dijo el filósofo alemán Heinrich Heine: “donde se queman libros, se termina quemando personas”. Eso fue en 1820. Un siglo más tarde Alemania, la nación más civilizada de Europa, cayó en una profunda depresión moral y económica luego de la “Gran Guerra” de 1914-1918, que perdió y por lo que se le obligó a pagar onerosos cargos a sus vencedores. Los alemanes cedieron a la tentación del pensamiento autoritario y en 1933 apoyaron el ascenso del partido Nazi y de su líder, el lunático Adolfo Hitler. Este personaje retomó la tradición que había inaugurado la Santa Inquisición siglos antes y arremetió contra los símbolos objetivados de la cultura y la sabiduría humanas: los libros. El 10 de mayo de ese año, los camisas pardas tomaron por asalto las bibliotecas alemanas y quemaron decenas de miles de libros de filósofos, poetas, pensadores, y literatos, a quienes se consideró peligrosos para el régimen excluyente.


Leo en el sitio electrónico de la Deutsche Belle que ese fue el detonante para la persecución y la expulsión de científicos e intelectuales de Alemania. Según el historiador Michael Grüttner, de esta manera comenzó su decadencia como nación privilegiada por la ciencia, pues en pocos años emigraron 24 premios Nobel de Alemania y Austria hacia los Estados Unidos.
Cuando una sociedad acepta e incluso promueve la quema de libros, está avanzando rápidamente hacia la intolerancia y el autoritarismo, así como al atraso moral. La exclusión de otras formas de pensar es una de las manifestaciones más patentes del pensamiento unívoco, ese que no acepta más forma de ver las cosas que la suya propia, y por lo mismo busca imponerla al resto de la sociedad.

Eso es lo que viene ocurriendo en Guanajuato, donde el gobierno estatal y algunos padres de familia rechazan el contenido de ciertos libros de texto oficiales que se emplean en la educación secundaria. Dice uno de los líderes de la fantasmal asociación “Suma tu voz”, Alberto Guerra: “Expresamos nuestro apoyo a la educación sexual basada en valores y nos manifestamos en contra de imposiciones ideológicas y sin perspectiva de familia”. Y sigue: “rechazamos las imposiciones ideológicas en educación sexual tanto en primaria como en secundaria a través de los libros de Ciencias I, Biología y Cívica y Ética para segundo y tercer grado de secundaria”.
Y junto con sus secuaces arremetió contra los libros y los quemaron en la plaza pública de León, a la manera de la inquisición y los nazis.
¿Cuáles son esos “valores” de los que habla este señor? ¿Los suyos o los míos? La educación sexual es una cuestión que debe ser abordada con visión científica y objetiva tanto en casa como en la escuela. Los chicos deben tener información confiable para tomar decisiones pertinentes en torno a su cuerpo y futura vida sexual. Yo no tengo nada contra los valores que otros padres les impongan a sus hijos, pero rechazo que un modelo moral o religioso se convierta en el único. Eso es intolerancia y pronto veremos cómo queman en la plaza pública a los diferentes, a los heterodoxos y a los críticos (uups: ¡como yo!)

viernes, 2 de octubre de 2009

La conquista del Voto en Libertad

La conquista del Voto en Libertad

Por: © Luis Miguel Rionda ©
Publicado en de León.
También en 15 diario cotidiano de Monterrey, NL

El miércoles pasado presentamos el libro Voto en Libertad de la autoría de Juan Miguel Alcántara y Antonio Lozano Gracia, en la librería “Efraín Huerta” del Fondo de Cultura Económica de la ciudad de León. La presentación fue promovida por el Instituto Guanajuatense de Estudios y Ciencias Políticas (IGECIP), que preside el veterano político José Aben-Amar González Herrera.
El evento fue muy concurrido por representantes de la clase política guanajuatense del hoy y del ayer. Vimos a priístas, panistas, perredistas y ecologistas, destacando el decano Miguel Montes García. Por supuesto también acudieron miembros del IGECIP, que son entusiastas de estos encuentros ecuménicos que aspiran a la objetividad académica y no al disenso de las subjetividades. Comenzó José Trueba Dávalos y presentó al presídium; siguió José Aben-Amar con una exposición sobre los contenidos y el sentido del libro, en el contexto de la reflexión serena que permite la distancia temporal.
Santiago López Acosta y un servidor fungimos como comentaristas, y ponderamos los aportes de un texto que aborda un tema sensible, aún debatido en nuestro país: hasta qué punto la cuestionada elección presidencial de 1988 significó el punto de pase entre el sistema autoritario y no competitivo de la posrevolución, y la emergencia de un nuevo esquema de competencia real y democratización política que caracteriza hoy al aparato de representación y gobierno en México. Y dentro de ese momento histórico, cuál es el aporte efectivo del movimiento de izquierda nacionalista que lideró Cuauhtémoc Cárdenas y el Frente Democrático Nacional, en comparación con la paciente y creciente construcción de ciudadanía crítica que impulsó el Partido Acción Nacional desde sus orígenes comprometidos con la “brega de eternidad” de Manuel Gómez Morín, hasta la eclosión del liderazgo impaciente de Manuel Clouthier y los empresarios neopanistas en los años ochenta.
El libro tiene dos componentes: primero, es un testimonio de primera mano por parte de dos testigos privilegiados de los hechos que rodearon la crisis política de los años ochenta, y su culmen en los fraudulentos comicios presidenciales de 1988, que obligaron al sistema hegemónico a permitir la reforma político electoral de 1989, origen del IFE y del COFIPE. Y segundo, es un excepcional esfuerzo de recopilación y análisis documental que abastece a los especialistas y opinadores que aún debaten sobre los acontecimientos fundacionales de la moderna democracia mexicana, desde que en 1946 el gobierno federal se hizo cargo de los aspectos fundamentales de las elecciones nacionales.
Lozano y Alcántara participaron bajo la bandera del Partido Acción Nacional en el complejo proceso electoral de 1988, y llegaron a Cámara de Diputados como integrantes de su histórica LIV Legislatura. Dos jóvenes diputados federales que se involucraron como pocos en la búsqueda de nuevas vías para canalizar constructivamente el creciente malestar de la sociedad mexicana, harta ya del autoritarismo centralista y presidencial que condujo con mano de hierro el desarrollo estabilizador. Fue este un modelo económico que le produjo al país tres décadas de relativa paz y prosperidad, pero que llegó a su límite de eficacia en los ochenta, la década perdida. Pero a su vez, la década que marcó la emergencia del nuevo ciudadano, que se levantó desde las regiones, municipios y entidades para zafarse de la servidumbre impuesta por los poderes centrales.
Los autores hacen un recorrido histórico por esas décadas de monopolio unipartidista del poder, utilizando como hilo conductor la evolución de la normatividad electoral y la conformación de la representación social en el ámbito federal, pero con frecuentes referencias a la situación en las entidades. Nuestros autores son mejor conocidos como abogados penalistas, pero en este libro hacen evidentes su vena académica y su gusto por el derecho electoral y la historia política. Sus descripciones no son formalistas ni aburridas, pues no pretenden nunca imponer un texto con ínfulas tratadistas. Su acercamiento es el del cronista memorioso que gusta participar del recuerdo, pero fundado en una amplia documentación que deje en claro que las opiniones expresadas no parten del tamiz del interés partidista.
Desde el principio ambos colegas dejan en claro que comparten los ideales del liberalismo político panista, y que comulgan con el enfoque civilista de los padres fundadores del partido más orgánico de México. Y desde esa óptica ejercen la memoria buscando ser lo más objetivos posible, sin rehuir el debate con los autores previos que han analizado el momento de quiebre político que significó el 88 y sus secuelas reformistas. Lozano y Alcántara combaten la tan popular noción de que el momento político de ese año trascendental le perteneció a la izquierda, y en particular al movimiento que nació del cisma del PRI, la Corriente Democrática, que galvanizó el autoritarismo presidencial y generó la reacción del sector nacionalista revolucionario del partido hegemónico que daría pie al nacimiento del poderoso Frente Democrático Nacional.
En los capítulos nodales los autores emprenden un debate inteligente con los panegiristas de la insurrección cardenista como elemento casi único de la reforma política que nos dio al COFIPE, al IFE y al Tribunal Electoral. Lo documentan ampliamente presentando evidencias contundentes, documentadas con los discursos, pronunciamientos, publicaciones e iniciativas legislativas que abordan los asuntos urgentes de atender para avanzar en la democratización efectiva de México. Hay un claro deseo de reivindicar el aporte de Acción Nacional en los avances normativos de las reformas consecutivas que permitieron desmontar el viejo alcázar del contradictorio “institucionalismo revolucionario”. Es perfectamente comprensible, porque tanto en los medios de comunicación como entre los analistas y académicos, es más chic abordar la transición mexicana a la democracia como una merced arrancada de las cadavéricas manos del leviatán revolucionario, por parte de los nuevos mesías de las buenas causas del pueblo proletario. No vende mucho, no es seductor reconocerle méritos a catrines clasemedieros, y para colmo mochos, que durante décadas no abandonaron el largo sendero que les permitió construir esa nueva ciudadanía que en los noventa renegó del priísmo arcaico. Si hoy gozamos de una democracia liberal en lo político es en buena medida debida a la acción educativa de los panistas fundacionales, que nos legaron ciudadanía y mística opositora.
Las habilidades de negociación del panismo, oposición leal que siempre supo que “quien opone apoya”, como decía Jesús Reyes Heroles, permitió encontrarle una salida constructiva al conflicto postelectoral que desató el fraude salinista.