martes, 29 de junio de 2010

Moroleón y sus 200 años

Moroleón y sus 200 años


Publicado en de Guanajuato.
La quinta monografía histórica municipal que ha llegado a mis manos gracias a la cortesía del maestro Isauro Rionda Arreguín, presidente de la Asociación de Cronistas del Estado de Guanajuato y asesor de la Comisión Estatal del Bicentenario, corresponde al municipio de Moroleón.

En contraste con las anteriores monografías reseñadas en esta columna, en esta ocasión la factura del libro estuvo a cargo de un grupo de compiladores, que conjuntaron información de carácter ambiental, geológico, orográfico, hidrográfico, climático, flora y fauna, político, demográfico, de salud, de servicios públicos e infraestructura. Proporciona información cultural y deportiva, como los campeones deportivos que han salido de este municipio, como el futbolista Ever Guzmán, compañero de Giovanni Dos Santos y Carlos Vela en el equipo sub-17 campeón del mundo en el 2005.
La monografía se intitula “Moroleón, sus inicios… y 200 años de laboriosidad compartida”. El título reivindica el histórico orgullo local por la asiduidad al trabajo de los moroleonenses, que les llevó a convertir a su municipio en foco de desarrollo del sur de Guanajuato. La industria y el comercio de textiles han convertido a Moroleón en un referente nacional que atrae a comerciantes y empresarios de otros lugares del país -Chiconcuac o La Lagunilla-, y del extranjero -Corea-. Y su pujanza ha empujado a sus vecinos Uriangato y Yuriria, a conformar un eje urbano que promete dinamizar todo el sur guanajuatense.
Es hasta el capítulo XIII que inicia la exposición histórica, con síntesis de textos precursores como son los de los cronistas locales Jesús López López, Alfonso Ortiz y Cayetano Andrade. Se incluye una abundante selección fotográfica, valiosa en sí misma, además de varios documentos históricos reproducidos en facsimilar. El acento se coloca en los personajes singulares, los prohombres que han contribuido al desarrollo de lo que un día se conoció como Congregación del Moro o de Uriangato, que creció hasta desbordar su matriz histórica.
Como complementos se anexan textos muy interesantes de otros autores: de Nicolás Ruiz Rodríguez sobre la tradición del rebozo, basamento histórico de la actual actividad textil; otro de Artemio Guzmán López sobre el héroe liberal Tomás Moreno, y uno más del estudioso danés Ulrik Vangstrup con el título “Moroleón, la pequeña ciudad de la gran industria”, que hace un juego de palabras con el libro clásico de la antropóloga Patricia Arias, “Guadalajara, la gran ciudad de la pequeña industria”.
La monografía de Moroleón proporciona una buena visión panorámica del municipio, su desarrollo y su estado actual. No toca temas polémicos como el conflicto territorial con Uriangato, o la delicada situación de la industria textil después de los brutales efectos del Tratado de Libre Comercio. Como otras monografías, teje mucho sobre el tema religioso y la acción de clérigos y hombres santos en la historia del condado. Alegra mucho la vista del hermoso rostro de María Luisa I, reina de los festejos del primer centenario de la municipalidad en 1945, enmarcada en el simbólico rebozo de Moroleón.

martes, 22 de junio de 2010

San Pancho en la Historia

San Pancho en la Historia



Publicado en de Guanajuato.
Reseñaremos ahora la recién publicada monografía histórica municipal de San Francisco del Rincón, Guanajuato, por parte de la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Este ejemplar se denomina “San Francisco del Rincón, una historia”, y es producto de la pluma del cronista local J. Jesús Zamora Corona.

Durante demasiado tiempo el conocimiento de la historia de México se limitó a los grandes hitos de la “historia patria”, que refuerzan la identidad y el nacionalismo. Pero desde hace unas cuatro décadas ha cobrado fuerza la propuesta que don Luis González y González emitió en 1973 en su libro clásico “Invitación a la microhistoria”, publicado en la colección SepSetentas. En su texto don Luis convocaba a la construcción de la “historia matria” de pueblos y municipios, como él lo hizo en 1968 con su microhistoria de San José de Gracia, Michoacán. Decía que “La microhistoria nace del corazón y no de la cabeza como la macrohistoria” y que “su madera es más de poeta que de científico”.

En efecto, las monografías históricas que he venido reseñando -por invitación del maestro Isauro Rionda Arreguín, coordinador de la colección- confirman esta característica. Pero de las cuatro monografías que llevamos, la de don Jesús Zamora es la más historiográfica de todas. Hay más oficio de historiador, con un manejo más sistemático y profesional de sus fuentes documentales y archivísticas. Creo que el autor hizo bien en sólo dedicar pocas páginas a la contextualización geográfica y económica del pujante municipio de “San Pancho”, para pasar de inmediato a historiarlo desde los tiempos más lejanos hasta el siglo XX.
Con acierto el autor renuncia desde el principio a una imposible “objetividad” en la búsqueda de la verdad histórica, y reconoce que lo que intenta ofrecer “no es la historia de San Francisco, sino una historia, una versión de lo bueno, malo y regular de lo que ha acontecido.” Sin embargo, en general su texto es parco en calificativos, y evita caer en la alabanza acrítica que es tan frecuente en otros cronistas. Y eso se agradece, pues deja al lector construir su propio juicio.
El libro se va a convertir pronto en una referencia obligada para los que busquen conocer mejor a San Pancho, o que quieran incidir en su mejor gobierno y desarrollo. Aborda temas de gran interés para el municipio como la educación, la política -las elecciones históricas-, la industria del sombrero, las tradiciones, la seguridad pública, el crecimiento urbano… Todo con una abundante documentación de respaldo. Un excelente recorrido, que logra el objetivo de dibujar una sociedad con la caracterología de los pueblos del Rincón y el foco regional leonés.
Sólo lamenté que entre los francorrinconenses ilustres no haya incluido al licenciado Rafael Rangel Hurtado, nacido en ese terruño el 31 de octubre de 1888, y quien fue gobernador de Guanajuato entre 1937 y 1938, y senador entre 1940 y 1946. Fue un impulsor decidido de la educación y estableció la primera escuela pública de San Pancho.

viernes, 18 de junio de 2010

Mensaje agorero

Mensaje agorero



Publicado en Milenio de León, y en Gurú político.

El lunes pasado el presidente Calderón hizo publicar una larga declaración, al parecer de su propio puño, sobre sus razones para justificar el mantenimiento de la sangrienta “guerra” contra el crimen organizado. Al otro día se trasmitió un mensaje a la Nación por los medios electrónicos. Ambos me mueven a las siguientes reflexiones:



El presidente está obnubilado. No acepta voltear a ver otra opción diferente que la del enfrentamiento armado, a pesar de los más de 22 mil cadáveres de ciudadanos mexicanos que se han acumulado. Pronto representarán a la mitad de los soldados norteamericanos caídos en una guerra de verdad, de enorme crueldad, como fue la de Vietnam. Acusa a sus críticos de defender la idea de rendirse ente el hampa, y dejarle el campo libre. Creo que el presidente se equivoca: los más serios analistas que han criticado su estrategia no han propuesto tal cosa, sino que se analicen estrategias alternas, desde la posible legalización parcial hasta el combate cibernético e inteligente a los hampones financieros que lavan los capitales de los capos tanto en México como en Estados Unidos. Hay que pegarles donde les duele, no donde están blindados por el hambre de sus mesnadas.
El presidente está obcecado. El tono autoritario y grandilocuente que empleó en la televisión lo mostró más necio que inteligente. Justifica con los mismos argumentos de hace tres años y medio una decisión que el sentido común aconsejaría reevaluar. El ejército, la marina y las policías federales fueron lanzados sin un plan estratégico a combatir un monstruo de humo, que goza de las ventajas de la guerrilla junto con las del poder económico de sus dólares y el poder político que han sabido comprar. Las evidencias de que incluso la secretaría federal de Seguridad Pública ha sido infiltrada han circulado en los medios, y lo han hecho más profusamente las pruebas en contra de las policías de diferentes ámbitos. Nada puede detener a los cañonazos de cincuenta mil pesos… mensuales.
El presidente está desesperado. Se le oyó con voz angustiada, temblorosa y quebrada por los nervios. ¿Confiará en sus allegados? ¿Realmente ignora los señalamientos de posible corrupción en los mandos mayores de la SSP? Con un secretario que se hace construir una casa de 15 millones de pesos, yo tendría mis resquemores. ¿Seguirá confiando en el ejército y sus mandos superiores? ¿Por qué ha cobrado tanto protagonismo la Marina y sus fuerzas especiales y de inteligencia? ¿Son más confiables? Y si es así, ¿podemos temer que sean el último reducto de la confianza presidencial? ¿Por qué emboscaron tan fácilmente a la Policía Federal en Zitácuaro? La respuesta obvia es que sigue habiendo filtraciones desde el interior de las corporaciones.
El presidente pide auxilio a los mexicanos. Y es que no encuentra más de quién echar mano. Pero los mexicanos estamos hartos de la violencia, la inseguridad y la corrupción policiaca. Mientras que el Estado se desvanece en las calles de nuestras ciudades, el crimen cobra presencia efectiva, y es capaz de tomar pueblos y regiones enteras para aislarlas del territorio nacional. Ahí está Oaxaca y la zona Triqui, donde el asesinato es cotidiano e impune. Los periodistas siguen padeciendo la desprotección de un Estado que no se atreve a tocar ciertos espacios.
El presidente se siente incomprendido. Y me temo que pronto se sentirá víctima de la ingratitud de sus gobernados, al estilo Salinas de Gortari. Reitera demasiado cómo sus antecesores, incluido su exjefe Fox, permitieron que el problema creciera hasta hacerse incontrolable. Nos recuerda que él tomó una decisión histórica y responsable, y que nos advirtió que costaría tiempo, recursos y vidas humanas -tal vez quiso emular a Winston Churchill cuando, ante la guerra, le prometió a su pueblo “sangre, sudor y lágrimas”-. Pero muchos mexicanos creemos que la inseguridad sólo ha empeorado, en perjuicio del ciudadano inocente, y que la crisis económica que no termina de superar nuestro país le garantiza a los capos miles, tal vez millones de posibles nuevos reclutas, dispuestos a matar, a asaltar y a traficar por sólo un par de miles de pesos a la semana.
El mensaje no nos dio esperanzas. Nos volvió a anunciar lo mismo que en enero de 2007, y eso es desesperante. Insiste en que el sacrificio nos toca a los mexicanos, pero no menciona nunca a los gringos consumidores de drogas, lavadores de dinero y traficantes de armas de alto poder. La lucha sólo se librará en México. Y en los Estados Unidos sólo seguirán las tímidas redadas sobre ínfimos traficantes de esquina. La guerra también les debería costar muertos a ellos. Al cabo que ya están acostumbrados a sacrificar a sus jóvenes en guerras sin sentido.

martes, 15 de junio de 2010

Santa Cruz de los recuerdos

Santa Cruz de los recuerdos


Publicado en de Guanajuato.
Un nuevo título, el tercero que habremos reseñado aquí, acaba de salir de la Colección Monografías Municipales de Guanajuato de la Comisión Estatal del Bicentenario: ahora se trata de la monografía histórica “La antigua Santa Cruz de Comontuoso, hoy de Juventino Rosas”. El cronista local, Salvador Arellano Hernández, es su autor y como él mismo reseña, el libro viene a unirse a una tradición de textos memorísticos locales que han preservado la historia parroquial de este municipio.

Esta monografía recopila de forma un tanto apurada datos estadísticos, geográficos, documentales, fotográficos y económicos. El texto tiene vocación enciclopédica, y eso tal vez le perjudica: los cinco primeros capítulos recolectan información cuantitativa, orográfica y fisiográfica, o bien el detalle de la construcción de templos y capillas; todo ello adornado con algunas fotos históricas. Sólo hasta el quinto capítulo se entra en la materia que más nos interesa: la microhistoria de Santa Cruz. Creo yo que la profusión de datos numéricos, sobre todo al inicio de un texto largo, disuade al lector de seguir leyendo más. Cuando predominan las tablas y los datos sin mayor análisis, se puede condenar al libro al peor destino que puede esperar un texto: ser depositado en un librero o cajón cualquiera, para ser olvidado.
Pero los capítulos históricos son muy recomendables. El autor aporta mucha información de primera mano, como documentos en facsimilar y paleografiados, microbiografías de personajes locales, narración de hechos históricos poco conocidos o sometidos a debate, y un pormenorizado seguimiento de las acciones realizadas por los jefes políticos o presidentes municipales de ese municipio. Y por supuesto no se deja fuera el interesante componente de la cultura popular, las tradiciones y festividades, y la importancia que han tenido los religiosos en el poblamiento y desarrollo de este asentamiento colonial.
El texto, como cabe esperar, es monográfico y descriptivo. Cumple con la función que la colección asigna a los documentos que incluirá sobre cada municipio. Pero me parece que los cronistas deben asumir riesgos, y aventurar análisis y juicios cualitativos sobre el devenir de sus terruños, y no sencillamente convertirse en vehículos de conocimiento primario.
Sé que la sugerencia anterior sale de los límites que se propone una colección monográfica, pero también creo que se ganaría mucho en interés y atención por parte del lector. Con su libro, Salvador Arellano contribuye mucho a la preservación de la memoria santacrucina, y acerca a los legos –pues lo somos la mayor parte de los que habitamos los municipios-, y deja en nuestras manos el riesgo de opinar. Nada mal, pero insistiría: ¿cómo interpretan los memoriosos del terruño el sentido oculto que puede encontrarse en los sucesos que reseñan? No pueden ser indiferentes, y en efecto no lo son. Lo que sucede es que aún mantenemos un culto casi religioso hacia el pasado, al que paralizamos cuando lo mostramos como una serie de fotos fijas, que no fluyen, no evolucionan, y no parecen tener una lógica que les dé sentido.
Algunos lectores me han consultado dónde pueden conseguir las monografías históricas municipales. Yo los estoy refiriendo a las oficinas de la Comisión Estatal del Bicentenario en Campanero No. 6 de Guanajuato capital, con teléfono (473) 102-2100.

sábado, 12 de junio de 2010

Frontera sangrienta, de nuevo…

Frontera sangrienta, de nuevo…


Publicado en Milenio de León.

Publicado en Eje Central, El Poder de las IdeasCEINPOL

Desde hace varios años los estudiosos de la migración internacional hemos venido denunciando que la frontera México-Estados Unidos se ha venido transformando en una auténtica zona de guerra. Así ha sucedido al menos desde que en 1994 se inauguró la infausta operación Guardián (Gatekeeper) en California, que fue rápidamente emulada por las operaciones “Interferencia” y “Salvaguarda” (Safeguard) en Arizona, y “Río Grande” y “Hold the line” en Texas. Docenas de organizaciones civiles de ambos países han denunciado sistemáticamente los abusos, las vejaciones y la violencia que se ejercen contra los trabajadores migratorios que intentan atravesar la frontera. Antes de ese año podían hacerlo por los espacios más seguros y habitados, pero ahora son prácticamente impenetrables; los lugares de paso se han corrido hacia páramos desiertos donde fácilmente pueden ser víctimas de atraco, abandono, violación, asesinato y abuso de la patrulla fronteriza.

Desde 1995 hasta 2009 se acumularon más de 5,500 decesos de migrantes mexicanos o centroamericanos en esa frontera de sangre. Equivale a más de 20 veces el número total de muertos producto del muro de Berlín en sus 28 años de existencia. Muchos de ellos ni siquiera pueden ser identificados, por lo que sus familias jamás sabrán de su desdichada suerte. El presupuesto que los Estados Unidos dedican al cuidado de su frontera sur se ha sextuplicado y el número de agentes se ha incrementado hasta los 22 mil 200, según su artículo en Wikipedia. Un verdadero ejército, que representa el cuerpo de policía más numeroso de esa nación. Sólo dos mil de ellos cuidan la frontera con Canadá.

Pero resulta que las enormes inversiones que ha realizado el país del norte en muros, vallas, alta tecnología de vigilancia, miles de nuevos agentes fronterizos, armamento y equipamiento sofisticado, etcétera, el flujo humano es casi imposible de detener. Cada año más de medio millón de aspirantes a trabajador migrante atraviesan la frontera de una manera o de otra. Y eso ha colocado a las autoridades migratorias de los Estados Unidos en una situación sumamente comprometida, pues no pueden justificar los enormes desembolsos de dinero público en una tarea sin fin. Los propios agentes de la migra están bajo esa situación de presión permanente. Tuve oportunidad de constatarlo personalmente durante un recorrido de una semana que la Embajada de los Estados Unidos en México nos brindó a una docena de académicos mexicanos. Recorrimos algunas de las instalaciones de la migra en los estados de Texas, Nuevo México y Arizona. En el enorme centro de detención de Nogales, Arizona, algunos agentes nos dieron, orgullosos, una demostración de sus armas “no letales” y sus técnicas de sometimiento de los “delincuentes” que traspasan la frontera. Nos comentaron que tienen autorizado el uso de esas armas, así como de las letales cuando su vida está en riesgo. Otro dato que me impactó es que alrededor del 60% de sus agentes en los sectores de su frontera sur tienen origen mexicano, es decir son chicanos o bien naturalizados. Todos los paisanos dicen que son los peores.

Esta última semana los mexicanos hemos sido impactados por dos asesinados brutales cometidos por agentes de esa guardia fronteriza. Un hombre indefenso y maniatado de 32 años en Tijuana, y un niño de 14 en Ciudad Juárez. Ambos casos fueron, para fortuna de la justicia, videograbados mediante teléfonos celulares, aparatos que se confirman como los mejores defensores de los derechos humanos. El abuso en ambos casos es demasiado evidente: en el primero los 20 agentes golpearon y electrocutaron por turnos a su víctima, y en el segundo el oficial, que sometía en el vado del río Bravo a un chico adolescente, se sintió amenazado por las piedras de otro niño que había logrado escapar, y le disparó en varias ocasiones hasta que le atinó a la cabeza. Ningún agente estaba en peligro de perder la vida, y sin embargo mataron sin piedad a sus víctimas.
La frontera se vuelve a teñir de sangre, pero cada vez más por sangre emanada de migrantes inocentes victimados por miembros abusivos de la patrulla fronteriza, que ya puede ser considerada como una de las peores amenazas de la frontera. El año pasado asesinaron a cinco migrantes, y en este, que va a la mitad, ya acumulan 17, según cifras de la SRE, instancia que todavía duda en presentar una nota diplomática al gobierno del vecino país. Hay que hacer algo…


martes, 8 de junio de 2010

Visión de Uriangato

Visión de Uriangato


Publicado en de Guanajuato.
Continúa la Comisión Estatal del Bicentenario publicando su serie de monografías históricas municipales, como una contribución al desarrollo de nuestro conocimiento de la microhistoria parroquial guanajuatense. Los 46 municipios de Guanajuato tendrán el beneficio de que su cronista o memorioso local vea publicado un esfuerzo que en ocasiones ha representado años de trabajo y grandes sacrificios personales. Muchos ayuntamientos apoyan con entusiasmo a su cronista municipal, llegando incluso a darle carácter vitalicio, para hacerlo independiente de las vicisitudes políticas. Pero el puesto sigue siendo honorario y voluntario.

El cronista municipal suele ser un personaje local con una mayor ilustración que el promedio de sus paisanos; pero sobre todo el cronista está inoculado con el virus del amor ciego hacia su terruño, al que estudia provisto con más entusiasmo que con las herramientas formales del método historiográfico. Pocos de ellos son historiadores profesionales, que deban comprometerse más con la historia objetiva que con la devoción subjetiva hacia “esta bendita tierra que me vio nacer y donde vi la luz primera”, en palabras del poeta popular Margarito Ledesma, cronista y humorista involuntario de Chamacuero.
Como el poeta Margarito, producto de la imaginación del uriangatense Leobino Zavala, el cronista popular construye su microhistoria mezclando elementos factuales obtenidos de registros escritos o testimoniales, con complementos sacados de la leyenda y la mitología locales. El resultado suele ser deliciosamente alegre e ingenuo, desplegando optimismo y patriotismo que pueden sonar algo anacrónicos, pero que sin duda son muy saludables en una época tan cínica como la del inicio del siglo XXI.
Sirvan estas reflexiones como marco para continuar nuestra presentación de las monografías del bicentenario. Toca ahora turno a la que elaboró el cronista Martín Ricardo Niño Mosqueda, encargado del Archivo Histórico Municipal de Uriangato, que vio la luz con el sobrio nombre de “Ciudad de Uriangato, Gto.” En sus 118 páginas narra con el referido encanto ante lo propio el devenir de la antigua Congregación de Indios de San Miguel Uriangato. Conspicuos personajes históricos desfilan con la natural dignidad de quien sabe que el tiempo juega a su favor: ellos construyeron patria a partir de la matria, de la acción local cotidiana que instaura comunidades destinadas a la permanencia. De orígenes humildes, la congregación de indios se levanta hasta convertirse en villa y ciudad floreciente por su agricultura, porcicultura e industria textil, desprendiéndose de la cabecera histórica, Yuririapúndaro, y fundando un municipio vigoroso.
Pero como siempre, en estas historias no falta el rival oportunista que nubla los destinos del pueblo prometedor: su barrio sureño, la Congregación del Moro, se hace del comercio y del progreso gracias a un desafortunado rumor sobre una epidemia de cólera asociada a la actividad comercial. Y el antiguo pueblo grande observa cómo el joven barrio chico se enriquece mediante la industria textil y el comercio, mientras que crecen los rencores y rivalidades que hoy día ensombrecen la difícil convivencia entre los vecinos más íntimos de nuestro estado: Uriangato y Moroleón, los serbios y croatas de Guanajuato. Otra historia que requiere ser contada…

martes, 1 de junio de 2010

Restos mortales en el Bicentenario

Restos mortales en el Bicentenario



Publicado en de Guanajuato.
Se ha desatado una polémica hueca sobre el reciente traslado de los restos mortales de los próceres de la independencia nacional. Y me parece hueca porque no hay asunto de fondo qué discutir: unos dudan de la autenticidad de esos restos; otros creen que ha sido una profanación imperdonable; otros más ignoran hasta de quiénes se trata.

Pero nadie propone alguna argumentación sólida en contra de la exhumación: sólo opiniones viscerales y prejuiciadas. Las osamentas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, José María Morelos, Mariano Matamoros, Mariano Jiménez, Javier Mina, Vicente Guerrero, Leona Vicario, Andrés Quintana Roo, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, son sólo eso: huesos.

No son íconos ni reliquias sagradas, aunque el tratamiento ceremonial que se les dio el domingo pareció confirmar que el gobierno sí los considera como poderosos y mágicos vestigios del nacionalismo como religión laica, fundado en un pasado que nunca se va.
En lo personal considero que los restos de esos personajes deben ser tratados con respeto, pero sin elevarlos a la categoría de reliquias seculares. El Estado mexicano no debe basar su autoridad moral ni cimentar el nacionalismo y el patriotismo sobre objetos materiales, sino sobre símbolos impersonales e intangibles, es decir en valores cívicos, el amor por la patria y por la matria, y el orgullo de pertenecer a una comunidad vigorosa como la mexicana.
Propondría yo que nos olvidáramos de las osamentas, y que mejor busquemos estimular el estudio serio de la vida, obra e ideas de los personajes que definieron lo que hoy es México, tanto en sus facetas positivas como negativas.

Al fin y al cabo la historia no debe juzgarse con los parámetros del presente, sino con los ejes éticos, políticos y culturales del momento en que vivieron los llamados próceres.
Me parece muy interesante que los restos mortales de los doce personajes sean sometidos a estudios científicos para que conozcamos detalles de sus vidas cotidianas: qué comían, de qué se enfermaban, qué padecían, cuál era su aspecto físico, etcétera. A lo mejor se descubre que los huesos ni siquiera corresponden a los personajes; pero ¡qué importa! Sabemos que en el pasado lejano era conveniente preservar reliquias que acompañaran con su presencia mágica las acciones de los gobiernos que las custodiaron.
Ese fue el objetivo de Porfirio Díaz al llevarse la campana de Dolores Hidalgo –el esquilón de San José- a Palacio Nacional en 1896, un despojo que hoy día sería impensable.
Pero el nacionalismo contemporáneo no debe fundarse en estas referencias materiales. Debe sustentar su pertinencia y vigor en un mundo globalizado en una cultura que cultive los valores y símbolos compartidos.
Ser mexicano no significa adorar héroes de bronce, sino profesar una convicción compartida acerca de lo que deseamos heredar a nuestros hijos como patrimonio tangible e intangible: bienestar, tranquilidad, justicia, orgullo…
Entretanto dejemos que los expertos forenses disecten los huesos venerables, y que en unos meses sus hallazgos alimenten nuestra curiosidad con algunos datos sobre las vidas de los mexicanos de hace doscientos años.
Si nos tienen sorpresas, habrá que tomarlas con sabiduría y recordar que poco importan los restos físicos, si la herencia de los próceres está viva y tangible en nuestro México de hoy.
Porque México somos todos.

[Las fotografías del traslado de los restos de los insurgentes fueron tomadas del sitio oficial del Bicentenario]