viernes, 30 de julio de 2010

Autoritarismo y exclusión

Autoritarismo y exclusión


Publicado en Milenio de León.

El autoritarismo es una actitud que se desarrolla con celeridad en los individuos que carecen de capacidad de persuasión, incluso de dificultades para la comunicación simple. Cuando se llega al poder público, en particular si el poder es mucho y sin contrapesos, el sujeto puede obnubilarse -confundirse hasta el estado de estupor, dice el diccionario- y confundir las convicciones propias o de grupo con las de la colectividad o de la mayoría. Si este estado se prolonga demasiado se va perdiendo lucidez, sentido común y capacidad de escucha de opiniones diferentes a la propia. A los presidentes de la república les aqueja con demasiada frecuencia esta patología, que puede llegar hasta un estado de enajenación irreversible. Podemos constatarlo en la visión extasiada que reflejan las memorias presidenciales, como “Mis Tiempos” de José López Portillo, o “México: un paso difícil a la modernidad” de Carlos Salinas de Gortari.
El mal también aqueja a muchos de los titulares de los ejecutivos estatales y municipales. Desde los viejos caudillismos y cacicazgos del pasado, hasta las exhibiciones de intolerancia y/o necedad que evidencian nuestros actuales gobernantes en Guanajuato. A nivel municipal, el ejemplo más inmediato ha sido la actitud asumida por el alcalde de la capital, Nicéforo Guerrero, quien en voz propia o de sus subordinados descalificó una de las marchas ciudadanas más auténticas que se han visto en esta ciudad. Se nos acusó de manipulados, ignorantes, falaces y tontos. Necean en que la fiesta de la Cueva no se verá amenazada, que no se le tocará una piedra a los cerros de La Bufa y los Picachos, y que desconocemos el área efectiva a urbanizar, así como el proyecto. Lo primero es falso: nunca se han defendido esas sandeces por parte del movimiento social que nació en Facebook. La demanda real ha sido simple: que no se cambie el uso de suelo en toda esa zona, incluyendo el predio que hoy sabemos se llama Granja La Bufa, propiedad de la constructora AZACAN.

La segunda acusación, la de que somos ignorantes, es parcialmente verdadera. Pero cada vez lo somos menos porque hemos estado consiguiendo información con los medios a nuestro alcance, y la hemos divulgado. Nos estamos asesorando con verdaderos especialistas en derecho, urbanismo, ecología, hidrología y climatología. También sobre la historia y la cultura locales. Las opiniones en contra de la urbanización hacen legión, mientras que las voces favorables sólo salen de los espacios gubernamentales, partidistas y del constructor, quien incluso ha acudido a las amenazas a un regidor.
En lo personal opinaría que la autoridad debe difundir toda la información existente, y subirla a su página electrónica, que hoy no informa nada. Que se organice una consulta popular bajo la supervisión del IFE, del IEEG o de la UG -nosotros reuniremos firmas de ciudadanos-. Que el ayuntamiento se abra al diálogo con nuestro grupo, porque cuando los elegimos no les dimos cheque en blanco. Y que se respete una zona de preservación ecológica alrededor de la ciudad que incluya el área en debate. No deseamos más depredación en aras de un “desarrollo” mal entendido; muchos de los miembros del grupo han propuesto opciones de crecimiento para la ciudad, que deberían considerarse con seriedad. Señores ediles, recuerden: Guanajuato es el patrimonio de todos, no de unos cuantos.
El abucheo del miércoles fue un claro mensaje al edil. No tuvimos que estar presentes los miembros de “Guanajuato somos todos” para que la voz de la ciudad se hiciera oír en el auditorio del estado. Pero las promesas de coyuntura se las lleva el viento, y pudo haber sido una estrategia para escapar del brete. No bajaremos la guardia, y marcharemos nuevamente este sábado 31 a partir de las 10:00 horas, desde la glorieta Pozuelos.
Pero el autoritarismo parece no tener límites en Guanajuato. El miércoles 28 se perpetró uno de los ataques más arteros a la separación de la iglesia y el estado, y el perpetrador fue el Congreso local. El obispo auxiliar de León, Juan Frausto, prelado de una de las múltiples iglesias y religiones que existen en nuestro país, fue recibido de manera oficial por diputados de todos los partidos excepto, al parecer, del PRD. No sólo le dieron la bienvenida y le acompañaron en el recorrido por el edificio –por cierto diseñado por el ateo Luis Long-, sino que incluso recibieron la bendición con la cabeza gacha.
Admitiendo la visita formal de un representante de una de las iglesias que conviven y compiten en nuestro país, el Congreso local se obliga a invitar a representantes de las otras iglesias formalmente registradas en la Secretaría de Gobernación. Sólo así se atendería el principio de equidad a que está obligado el poder público. No sólo se violó el artículo 130 constitucional; con el acto de la bendición pública se viola el artículo 24: “Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos”.
Es lamentable que en Guanajuato estemos retrocediendo a la situación previa a la insurgencia de 1810. ¿Así celebramos el bicentenario?

martes, 27 de julio de 2010

¡La Bufa es nuestra!

¡La Bufa es nuestra!



Publicado en de Guanajuato, y en Gurú político

Grupo en Facebook
La marca del domingo pasado por las calles de la ciudad de Guanajuato fue una clara aportación de los jóvenes a la cultura ciudadana de los usualmente dóciles y tranquilos habitantes de esa capital. La intención del ayuntamiento de cambiar el uso de suelo a una zona que legalmente sigue siendo de reserva ecológica, irritó a gran cantidad de personas. Pero los guanajuateños solemos manifestar nuestro enojo en el café, en la mesa familiar, o en las tertulias con amigos. Pero no solemos ir más allá: no expresamos nuestro pensamiento más que en forma de chisme y debate banquetero.

Pero al parecer esta pasividad está llegando a su fin. Un grupo de jóvenes molestos decidieron abrir un foro en Facebook que denominaron “Guanajuato somos todos”, que pronto se constituyó en un espacio de debate y de análisis de opciones. Los chavos decidieron no quedarse en la mera queja y pasaron a la acción. Nos llamaron a manifestarnos públicamente y a defender el derecho superior del común por sobre los intereses egoístas de los pocos. Se acordó sin problemas una fecha, pero hubo debate en la definición del lugar y ruta de la marcha ciudadana. La naturalidad y espontaneidad del movimiento explica por qué hubo algo de confusión; eso evidenció que no existía un liderazgo único que acaparara las decisiones. Por supuesto, hubo algunos chavos que tomaron en sus manos varias responsabilidades concretas, como la elaboración de mantas, el diseño de un logo, la impresión de volantes, la factura de pulseras de tela, la solicitud del permiso, etcétera. Se recibió apoyo de personas que aportaron algunos de los elementos de difusión necesarios; los medios impresos y la radio aportaron gratuitamente promocionales y espacios. En fin, que fue un trabajo muy horizontal y compartido por muchos. No me atrevo a mencionar nombres porque puedo ser injusto al omitir a algunos.
Lo que debe quedar claro es que no se trata de un movimiento partidista. Participan personas con filiación conocida, pero lo hacen ejerciendo su derecho y en calidad de ciudadanos comprometidos con la causa que nos ha unido: defender un espacio natural del intento de depredación que buscan perpetrar particulares con el apoyo de las autoridades. Los muchachos que lideran “Guanajuato somos todos” han sido muy claros: se rechazará de tajo cualquier intento de partidizar este movimiento, que pertenece a todos los que estamos preocupados por nuestro entorno natural.

Guanajuato ha demostrado que tiene voz, y que es capaz de movilizarse cuando las cosas se hacen mal desde la soberbia del poder público. La última gran marcha ciudadana en nuestra ciudad fue la del 3 de abril del 2003, cuando otros jóvenes, en su mayoría universitarios, se lanzaron a la calle a protestar contra la guerra de Irak. El domingo volvimos a sentir el mismo espíritu juvenil, que arrastró tras de sí a la momiza de los mayores de 40. Muchas familias nos acompañaron. Todos nos empapamos hasta los huesos, pero con gran placer por ser agua que mojó también la tierra, aún virgen, de la Bufa, los Picachos y el Hormiguero.
Marcharemos de nuevo este sábado 31, el día de la Cueva. Te esperamos con tu familia a las 10:00 en la glorieta de Pozuelos. De ahí partiremos hacia el Hormiguero, para volver a gritarle al poderoso: ¡Guanajuato tiene voz! ¡La Bufa es nuestra!
Y como nos acusan de desinformados...
¡Así se vería Guanajuato!


viernes, 23 de julio de 2010

Depredación de La Bufa

Depredación de La Bufa



Publicado en Milenio de León.

“La especulación urbana es uno de los grandes veneros de la corrupción en México. Depredar recursos naturales es un negocio redondo. Los ‘desarrolladores’ compran barata la tierra y la venden mucho más cara. La fórmula es bien sencilla: reparten sobres con dinero entre los funcionarios para cambiar el uso del suelo y se hacen los milagros: donde sólo podían hacerse 40 casas construyen 400 de dudosa calidad. A ver quién se ocupa de crear las vías de acceso, y suministrar agua y drenaje.”
La anterior es una cita del investigador y analista social Sergio Aguayo, de El Colegio de México, en su colaboración de antier para Reforma. Me parece de enorme pertinencia para describir la amenaza que se cierne sobre las montañas más emblemáticas de la ciudad de Guanajuato: la Bufa y los Picachos, elevaciones que reciben al visitante, majestuosas, cuando se dirige desde Silao por la carretera estatal de cuota hacia la capital del estado, a la altura de Santa Teresa.

El Ayuntamiento de Guanajuato ha aprobado el cambio en el uso del suelo sobre una superficie de 36 hectáreas comprendidas entre el cerro del hormiguero y los lomeríos que conforman la cuenca entre El Cedro, Calderones y Pozuelos.


Ver mapa más grande

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2008 que la administración pasada propuso, pero que no fue autorizado, previó esta superficie como reserva ecológica.
La administración vigente, carente de un POT actualizado, quiso madrugar con una autorización al vapor, sin un debate a fondo entre los miembros del ayuntamiento y la propia sociedad civil. Eso ha provocado una fuerte reacción de rechazo entre muchos guanajuateños, hartos ya de que el precario y delicado entorno natural de la cañada capitalina sea nuevamente objeto de depredación por el insaciable mercado de la vivienda.
 La Bufa y los Picachos no son cualquier montaña: son un ícono que nos proporciona identidad y sentido de pertenencia a los que vivimos en Guanajuato capital. Nuestra Bufa fue denominada así por los mineros fundadores de este real de minas por su semejanza a la Bufa de Zacatecas. Ningún zacatecano permitiría que su montaña insignia fuera estrangulada por un cerco de casas habitación, comercios, hoteles y parques urbanos, como los que se pretende desplegar alrededor de la Bufa guanajuatense.
Los intereses comerciales de los individuos no pueden ser superiores al interés general de la población. Nadie niega que se necesita con urgencia de proyectos urbanos de largo aliento que ayuden al municipio a mejorar su situación económica, social y demográfica; pero esos proyectos deben ajustarse a una estricta planeación que respete el interés de nuestra generación y de las que vienen.
No tenemos memoria histórica. Hace diez años la Universidad de Guanajuato realizó estudios de riesgo e impacto para el municipio capital, sobre la poligonal del proyecto FIPRODIMA, en Marfil. Es un área muy cercana a lo que hoy también se busca “desarrollar”. Se evidenció que esos territorios presentan riesgos muy elevados de tipo geológico, hidrológico y ecológico. El doctor John Randall demostró que es una zona atravesada por fallas geológicas peligrosas, que obligaría a una cimentación especial de cualquier edificación; el ingeniero José Ramos Salinas puso en evidencia que las avenidas pluviales pueden ser de enorme volumen, como sucedió el mismo año en que se inauguró el nuevo acceso a la ciudad y el distribuidor de Noria Alta. La doctora Carmen Cano concluyó que el impacto y riesgos ambientales serían de consideración, ya que existen especies endémicas que se verían amenazadas.
Las autoridades municipales alegan que el proyecto permitiría “dignificar” el área del Hormiguero y las faldas de la Bufa, donde se realiza el festejo popular más importante de la ciudad el 31 de julio, el “día de la Cueva”, consagrado al santo patrono San Ignacio de Loyola. Se pretende construir un “parque urbano”, lo que implica que la naturaleza va a ser nuevamente “domesticada”. Eso sería un error de enormes proporciones, al expropiarle a la fiesta su sentido prístino y campirano, de reencuentro telúrico con la tierra, con sus cerros, peñascos y laderas abruptas.
Pero la sociedad civil más joven se organiza mediante las nuevas tecnologías de la información. Ha surgido un grupo en Facebook denominado “Guanajuato somos todos” por iniciativa de los jóvenes Kanels Segura y Cecilia Barrera. Al día de ayer ya había reunido a 924 seguidores, en menos de una semana. El grupo convoca a una marcha ciudadana este domingo a las 10:00 horas. Saldrá del monumento a Sóstenes Rocha (“el caballito”) frente al Palacio de Gobierno en el Paseo de la Presa, y avanzará hacia el centro de la ciudad. Será una marcha respetuosa y apartidista, pero firme. ¡Acompáñanos vestido con camisa blanca y pantalón de mezclilla azul! Los ciudadanos no dejaremos a la autorizad hacer lo que le venga en gana. Guanajuato somos todos, y la Bufa también.



martes, 20 de julio de 2010

El magueyal de Acámbaro

El magueyal de Acámbaro


Publicado en de Guanajuato.

La monografía histórica del municipio guanajuatense de Acámbaro -muchos confundidos creen que pertenece a Michoacán-, que recién publicó la Comisión Estatal de Festejos del Bicentenario, estuvo a cargo de los jóvenes José Luis Marcos Pérez Piña y Anahí Bocanegra Solorio. No hay cronista oficial de Acámbaro, y ellos son los encargados del archivo municipal, que por cierto ya forma parte desde el año pasado del Registro Nacional de Archivos, por sus buenas condiciones generales. Los autores elaboraron este texto a solicitud de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Guanajuato.
 La monografía de Acámbaro proporciona mucha información de todo tipo. Puede ser interesante cuando uno busca un almanaque de estadísticas, pero no un trabajo que privilegie la visión histórica. Por eso creo que mucha de esa información es ociosa, e incluso errónea, como cuando se maneja información de los censos y de los conteos de población. Nunca hubo un conteo de población en el año 2000, sino un censo. El primer conteo se realizó en 1995. Por eso yo recomendaría a los aficionados a la historia manejarse dentro de los parámetros de la disciplina que sí dominan, porque cuando distraen su esfuerzo en otros campos, pueden resbalar.
Los capítulos históricos comprenden la mitad del volumen publicado, unas 60 páginas. Creo que Acámbaro y sus largos siglos dan para mucho más. También el tratamiento de la información parece demasiado rígido y descriptivo. No hay mucho espacio para interpretaciones que nos ayudaran a comprender el importante papel que jugó ese municipio en el proceso de colonización y pacificación en los siglos XVI y XVII. Tampoco se profundiza mucho en el periodo previo y posterior al movimiento insurgente; más bien se narran historias que parecen provenir de la leyenda o la tradición oral. Como no se emplea un eficaz sistema de referenciación de la información manejada, hay muchas aseveraciones que no pueden ser ponderadas por desconocerse la fuente, o no ser evidente ésta.
Acámbaro cuenta con historiadores muy solventes, como el maestro César Federico Macías. Creo que la monografía pudo haber ganado mucho de haber recibido una asesoría previa por parte de un historiador profesional. Las leyendas son hermosas, y adornan la identidad de cualquier ciudad. Pero deben tener su lugar propio al lado de la literatura de ficción y las tradiciones orales. Y para conocer mejor las leyendas de Acámbaro es mejor acudir al trabajo del antropólogo Carlos Vázquez Olvera del INAH, que fue presentado apenas el año pasado.
Me pregunto si no habría valido la pena que los autores hubieran incluido textos de cronistas pretéritos de Acámbaro, como los del doctor Luis Mota Maciel, o de Pedro Rojas, que trabajó el periodo colonial. Sus textos son ya inencontrables.


Por cierto, la comunidad de acambarenses que hoy viven tanto en el extranjero como en otras partes de México es muy importante. Valdría la pena que si entre los personajes ilustres se incluye a Enrique Velasco Ibarra, quien sólo por accidente nació ahí, habría que abarcar a más protagonistas de las ciencias, las artes y la política que han destacado fuera de Acámbaro. Pero siempre es un riesgo dar nombres u opinar quién sí y quién no.

viernes, 16 de julio de 2010

Los millones de la Expo

Los millones de la Expo


Publicado en Milenio de León.

Mi colaboración para Milenio de la semana pasada provocó algunas reacciones de lectores y de periodistas que me obligan a ampliar un poco más mis convicciones sobre el proyecto de la Expo Guanajuato Bicentenario que se inaugura mañana. Quiero insistir en que lo que me parece criticable del proyecto, además del costo exorbitante, es su concepción y diseño. La superficialidad ignorante es la nota. Lo educativo se subordina al entretenimiento y la historia nacional se caricaturiza, aunque se supone es el motivo de la conmemoración. Hidalgo y Allende ha sido convertidos en polichinelas que recorren centros comerciales.
Mi punto principal es que la enorme cantidad de recursos públicos que se le dedicaron a la Expo demandaba que la empresa se hubiera debatido con más tiempo y participación social. Haberla discutido con las universidades públicas y privadas, con los institutos y casas de la cultura, con las organizaciones de la sociedad civil de corte social y cultural, con la comunidad de historiadores y cronistas, con la colectividad de artistas, con políticos de todos los partidos, y con los ciudadanos interesados en conmemorar de la mejor manera posible el único centenario patrio que van a testimoniar esta y las siguientes dos generaciones.
Alguien me cuestionó sobre el papel que están cumpliendo miembros de mi familia en el desarrollo de estos eventos, y si no encuentro contradictorio criticar una obra en la que están involucrados parientes cercanos. Yo no lo veo así. Ellos son profesionales probados en sus campos y viven de salarios ganados honestamente. Nunca ha estado en sus manos la toma de decisiones iniciales y sustantivas de lo que hoy es la Expo. Esas decisiones han estado en manos de políticos encumbrados, incluyendo al gobernador y al mismo presidente de la República. Pero pido una disculpa a mis familiares si mis juicios personales les causan algún daño en sus ámbitos laborales.
Insisto en mi opinión personal inicial. La conmemoración de los centenarios mediante la Expo merecía una mejor y más compartida definición como recurso educativo y de trascendencia, no como excusa para el divertimento simplón de las masas. Para eso ya contamos con la televisión comercial, que perpetra todos los días los ataques más arteros contra la educación que recibimos trabajosamente en las escuelas y en nuestros hogares. Al Estado le corresponde vigilar por la ampliación y consolidación de los valores culturales que nos dan identidad y conciencia de nuestro devenir y destino. Los centenarios no deben servir de pretexto para que un gobernante gane popularidad personal o se justifique ante sus gobernados. Ante otros proyectos grandilocuentes que han fracasado en otros lares, sobre todo por la oposición ciudadana, el gobierno federal le compró la idea al estatal y se optó por la Expo en Silao, que prometía desarrollarse en la tranquilidad de la desinformación y la indiferencia de los guanajuatenses. Y no ha sido así.
Por su parte, el gobierno estatal no logra justificar la ausencia de obra pública de gran aliento, en particular en las comunicaciones, que siguen en mal estado. Sí, en cambio, se estorbó a la administración municipal leonesa para conseguir un importante financiamiento para obras que permitirían que la ciudad más importante del estado ponerse al parejo de sus similares. En cambio un proyecto de relumbrón, aunque sea efímero, podrá servir de escaparate nacional para apuntalar una ansiada precandidatura presidencial.
Hay que insistir en que la memoria del bicentenario estaría mejor planteada mediante obras públicas de trascendencia, que dejen huella permanente. A manera de ejemplo pregunto: ¿por qué mejor no se invirtieron los mil millones en concretar el tren interurbano “bicentenario”? A lo largo de sus estaciones se pudieron haber ubicado las exposiciones que adornarán los actuales pabellones, con un mayor impacto entre las decenas de miles de pasajeros que emplearían el servicio interurbano. Hoy día, quien transite temprano por la carretera 45 puede observar cómo circulan camionetas y otros vehículos destartalados atiborrados de trabajadores que se dirigen a León o a otras ciudades. Pagan a los “raiteros” entre 10 y 30 pesos por ser trasladados como ganado y sin la menor seguridad. El gobierno sólo se aparece en la forma de federales que los detienen y extorsionan.
Incluso, ¿por qué no se pensó en agregar una Feria del Libro Histórico que girase en torno a la conmemoración de los dos centenarios. Podría haber sido de carácter internacional, para que las editoriales, los gobiernos y las universidades de toda Iberoamérica acudiesen a exhibir la gran cantidad de libros y publicaciones que se están dando a la luz con motivo de esta fecha que tiene importancia para el subcontinente, y no sólo para nuestro país.
Para terminar, agradezco la comunicación que recibí de la señora Guadalupe Álvarez, esposa del doctor Mario Molina, para hacerme saber que el Premio Nobel de Química 1995 “no está colaborando en ninguna de las celebraciones del Bicentenario con el Estado de Guanajuato ni en dicha expo”. Los organizadores de la misma deberían corregir su página electrónica, donde afirman que los visitantes podrán recorrer “museografías inéditas con importantes colaboraciones como la del Premio Nobel de Química, Mario Molina”.
 P.D.--> Recién me doy cuenta de que la Expo hará la diferenciación entre "espectáculos culturales", que serán todos ellos gratuitos, y "espectáculos artísticos", esos sí de paga. He de suponer que los primeros consistirán en las presentaciones de todas esas expresiones que los organizadores consideran culteranas y aburridas (conciertos clásicos, ballet, ópera...) y los segundos en las presentaciones de los "artistas del momento", esos que salen en la tele y que provocan diversión y goce hedonista.

martes, 13 de julio de 2010

Poder judicial con memoria

Poder Judicial con memoria



Publicado en de Guanajuato.

Aparte de las monografías históricas municipales que está editando la Comisión Estatal del Bicentenario en Guanajuato -y que continuaré reseñando en las siguientes entregas- ha llegado a mis manos, gracias a la cortesía de esa comisión, una monografía histórica diferente: se trata del libro “El poder judicial en Guanajuato. Monografía Histórica”, que recién ha sido publicado como parte de la colección “Diversidad”.
El texto es de la autoría de la historiadora Eva Piñón Medina, a excepción del último capítulo, ya que éste fue agregado por el área de comunicación social del Poder Judicial para actualizar la información al año de la publicación. Esto fue debido a que el texto original reposó en los archivos de ese poder desde que en 1996 la autora lo entregó para su posible publicación.

El libro ya fue presentado formalmente por la Comisión del Bicentenario y el Poder Judicial el 6 de mayo pasado; entonces la magistrada presidente del Supremo Tribunal, Raquel Barajas Monjarás, declaró que las instituciones tienen el deber “de recuperar su memoria histórica y difundirla para preparar a las nuevas generaciones. Sólo oteando al pretérito es posible diseñar el futuro”. La magistrada no podría tener más razón, y me alegra que el texto haya sido rescatado del olvido. Sólo unos pocos sabíamos de su existencia; sobre todo los profesores que asesoramos a la autora y a su compañera original de aventura Juana Beatriz Gutiérrez, cuando emprendieron este trabajo en 1992 desde la entonces Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato.
Hasta hace poco el Poder Judicial en la entidad, incluso en el país, fue un órgano históricamente dependiente del Ejecutivo. En la realidad -que no en la formalidad- el gobernador quitaba y ponía magistrados, así como al presidente del Supremo Tribunal. Todavía hace no mucho tiempo se incluía en el informe del Gobernador de la entidad un capítulo que correspondía no sólo a la procuración, sino a la administración de justicia. Y la subordinación no se limitó a los gobiernos priístas; recuerdo que en tiempos del gobernador Carlos Medina el magistrado presidente del Supremo Tribunal acudía a eventos públicos con la representación personal del ejecutivo. Por su parte Vicente Fox se inauguró como gobernador pidiéndole la renuncia a toda la magistratura, a fin de impulsar una reforma judicial. Sólo un magistrado se negó a colaborar en tal violación de la autonomía de ese poder.
La memoria histórica no debe desconocer las realidades que no quedan registradas en los documentos formales. En ese sentido, yo habría sugerido a la autora que también rescatase el lado oscuro de la historia, los tropiezos y dificultades que ha padecido ese digno poder público para cumplir con su misión. Todos sabemos que la administración de justicia todavía padece rezagos importantes, muchos de ellos vinculados con el uso político que se hace de las nominaciones de los magistrados. Son aún consideradas como posiciones a negociarse con fines partidistas. Y hay que sumar la falta de independencia presupuestal. Eso también debería registrarse en la historiografía política de la entidad.

viernes, 9 de julio de 2010

Bicentenario Disney

Bicentenario Disney



Publicado en Milenio de León, en 15Diario y en Gurú político.

La llamada Expo Guanajuato Bicentenario se acerca a su inauguración. Alrededor de mil millones de pesos habrá costado un megaproyecto que se caracterizó por sus prisas, sus pausas y los cambios en su conducción y concepción. Desde el principio la idea pareció ser una ocurrencia personal, más que una empresa educativa ambiciosa y de largo plazo. No hubo chances ni tiempo para el debate, ni para que desde la sociedad y las instituciones educativas se plantearan ideas alternas que pudieran enriquecer la conmemoración histórica más importante que podrán presenciar las generaciones hoy vivas. Como en los viejos tiempos, la decisión quedó en manos de políticos poderosos pero carentes de sensibilidad y cultura histórica.

Contrasta con lo que sucedió hace un siglo. Cuando recordamos los festejos del primer centenario de la gesta independentista en 1910, de inmediato los referenciamos con obras y edificaciones porfirianas que se han convertido en íconos de la identidad mexicana. La columna de la independencia, por ejemplo, fue encargada por el presidente Díaz al arquitecto Antonio Rivas Mercado diez años -no diez meses- antes de la fecha de su inauguración. Primero se analizaron diversos proyectos, hasta que el 2 de enero de 1902 se colocó la primera piedra del monumento, que se inauguró finalmente el 16 de septiembre de 1910. Para preparar la conmemoración centenaria, durante esa década el gobierno federal sembró el país con obras y monumentos que aún perduran, como los hermosos monumentos a Hidalgo en Guanajuato y Dolores, o el magnífico mercado Hidalgo de la ciudad de Guanajuato, que todavía hoy, a cien años, presta servicio como espacio para el expendio de mercancías de primera necesidad.
Nada mejor que conmemorar los centenarios con obras que sean trascendentes, y que puedan ser relacionadas por la memoria colectiva con el evento irrepetible. En el Guanajuato de hoy, parece que la única obra directamente vinculada con la remembranza histórica será esta “Expo” -neologismo espantoso importado del inglés- que inaugurará pronto el presidente de la República. Pero su conceptualización es más cercana a la de las ferias y centros recreativos que a la de un recinto dedicado al cultivo del conocimiento histórico y al homenaje a los hombres y mujeres que nos legaron independencia y conciencia social. Los diferentes pabellones expondrán la visión tutti-frutti del régimen sobre nuestra historia y destino, aderezada con presentaciones de los “artistas” pop del momento, la mayor parte de ellos analfabetas funcionales.

Repartidos por los espacios encontraremos diferentes monigotes que representarán personajes, historias mezcladas con la leyenda, reproducciones fidedignas de animales prehistóricos, cabezas olmecas y atlantes de fibra de vidrio, así como escenografías de cartón que nos darán una idea de las exóticas calles de Dolores Hidalgo, Guanajuato y San Miguel, cuyos originales están a unos cuantos kilómetros de este Disneyworld de la independencia. Historia visual de pacotilla para los holgazanes de la lectura. Un producto típico de una época donde la virtualidad tiende a desplazar a la realidad.
Cuatro meses durante los cuales el show de la superficialidad hedonista desplazará al verdadero conocimiento del camino andado por esta nación, que por cierto no cumple 200 años de libertad, como reza la engañosa publicidad. Desde ahí estamos mal, pues el público recibe de entrada errores garrafales, pues México concretó su independencia once años después. Lo que se conmemora es un levantamiento libertario que pondrá en evidencia las aspiraciones del criollismo novohispano; la chispa que encendió una mecha muy larga.
El proyecto arquitectónico carece de originalidad. Siete cajones y un montón de esferas no parecen una propuesta de frontera. Pero se promete “un sinfín de atractivos, exposiciones, foros, congresos, espectáculos y conciertos que te dejarán una experiencia inolvidable”. Y todavía mejor si la acompañas con la soda que es “chispa de la vida”, además de patrocinadora del jolgorio. Además, “14 mil metros cuadrados de museografías inéditas [ni modo que no lo sean] con importantes colaboraciones como la del Premio Nobel de Química, Mario Molina, y el célebre antropólogo español, Juan Luis Arzuaga”. Y por supuesto el espectáculo de luz y sonido del “francés Xavier de Richemont”. Por favor. El joven paleontólogo Arsuaga -con “s”, no con “z”- no es más célebre que muchos otros de sus colegas europeos y americanos. Y se evidencia el malinchismo más puro cuando se insiste en la nacionalidad de los especialistas, confirmando que no hemos logrado nuestra independencia mental.

Me pregunto si los mil millones no hubieran tenido un mejor destino de haberlos dedicado a proyectos de educación cívica e histórica dirigidos a nuestros jóvenes, que han crecido bajo un modelo educativo desnacionalizado y empobrecido por la eliminación de contenidos humanísticos. Pero se me olvida que eso hubiera dejado fuera a una pléyade de constructores y proveedores que se han embolsado la mayor parte de esos millones.


martes, 6 de julio de 2010

Chamacuero histórico

Chamacuero histórico



Publicado en de Guanajuato.
La sexta entrega de las monografías históricas que está publicando la Comisión Estatal del Bicentenario en Guanajuato, se dedicó al municipio de Chamacuero de Comonfort. El texto, abundante y muy bien documentado, es producto de la colaboración de un joven aficionado a la historia, Leonardo López-Eguía, con el doctor en ingeniería Federico Groenewold Alexandri, avecindado en esa ciudad desde hace muchos años, y personaje muy activo en la sociedad chamacuerense. El primero era aún menor de edad cuando se aproximó al maduro intelectual nacido en 1938 en la ciudad de México, para proponerle reunir el conocimiento histórico existente sobre su municipio en un libro monográfico. La empresa parecía imposible para un chico sin experiencia, quien “no sólo tomó la responsabilidad de hacer el libro, sino que me involucró en su empresa, pidiéndome ayuda, asesoría y exigiéndome revisiones gramaticales, de redacción y estilo”, confiesa el doctor Groenewold en el prefacio escrito en 2005.

Llama mucho la atención que esa colaboración aparentemente dispar haya obtenido un producto tan destacable. En contraste con las otras obras ya analizadas en esta columna, la información que se despliega en este libro de 300 nutridas páginas es fundamentalmente histórica. Incluso cuando se proporcionan datos de tipo fisiográfico, hidrológico o edafológico, los autores siempre hacen referencia a la historia local. Desde el inicio hacen explícita su renuncia a “cualquier sentimentalismo o pasión que pueda distorsionar la imagen que se va a proyectar”, y en efecto el texto no deja mucha chance a la emoción, aunque sí expone opiniones personales basadas en los hechos concretos. Sólo en el largo capítulo final, la “domesticación de Chamacuero”, que en parte se fundamenta en textos ya publicados antes por el doctor Groenewold, se evidencian las filias y fobias políticas del autor. Es evidente que gran parte de los hechos de la contemporaneidad chamacuerense fueron testimoniados por este coautor, a quien la política no le es ajena.
Los autores tejen con éxito los elementos de la microhistoria local con los procesos que se desarrollaban en la región y el país. Por supuesto esto también es debido a la escasez de fuentes documentales locales. Entre muchos depositorios, trabajaron con los del Archivo General de la Nación y con el fondo Chamacuero de El Colegio de Michoacán, institución ésta que se ha convertido en referencia documental de consideración.
El texto es cuidadoso y busca fundamentar sus asertos con la bibliografía adecuada. Es llamativo que las referencias a historiadores, antropólogos, arqueólogos, politólogos y demás especialistas sea tan actual y pertinente. La monografía, con un poco más de cuidados académicos, podría ser presentada como tesis de maestría sin ningún problema. Es de felicitar al municipio de Comonfort -nombre impuesto del que se duelen los autores- cuente ya con un esfuerzo de sistematización histórica, que de seguro va a apoyar nuevos esfuerzos que tengan propósitos más especializados, para que la microhistoria de la tierra natal del notable historiador y político José María Luis Mora, muerto en París en 1850.


viernes, 2 de julio de 2010

Nubes de tormenta

Nubes de tormenta



Publicado en Milenio de León, y en Gurú político
Terrible periodo preelectoral éste que termina: un magnicidio político en Tamaulipas, campañas crispadas por audioescándalos telefónicos, secuestro de políticos encumbrados, recomposición de alianzas políticas, más un secretario de gobernación que sólo sabe acumular broncas innecesarias… en fin, todo un mundo de problemas que no pudo ser eclipsado por un mundial de futbol que sólo nos confirmó nuestra vocación para los sueños y las decepciones.
Las elecciones locales del domingo serán especiales por este ambiente cargado de malas energías. La política hace agua, y amenaza con hundirse si el crimen organizado logra imponer su chantaje sobre la clase que cree gobernar este país. La violencia afecta a cada vez más amplias capas de la población, y toca ahora incluso a los líderes que gozan de protección cotidiana, como fue el caso del desdichado candidato Rodolfo Torre Cantú. Sus Gards de Corps fueron ultimados junto con él, y quedaron tendidos al pie de su camioneta blindada. “Nadie es intocable”, parece ser el mensaje del hampa mexicana. Sólo el presidente Calderón goza de un impresionante aparato de seguridad, cada vez más irritante para los que lo constatan. Él es el único mexicano no millonario que puede pasear tranquilo por todo el país.
El martes pasado, muy tempranito, observamos de nuevo por la tele la desesperación de un presidente prisionero de sus decisiones iniciales y de su compromiso partidario. Su renovado llamado al diálogo tuvo un dejo de angustia, pero no tanto por no saber cómo proceder ante la violencia imparable, sino por las anunciadas derrotas de su partido ante las urnas de este domingo. El mensaje fue un claro madruguete electoral, como el que vimos la semana anterior cuando anunció la desaparición inmediata del impuesto de tenencia en la adquisición de vehículos, y como lo volvimos a ver el miércoles siguiente con el “improvisado” anuncio de la “simplificación” en el pago de impuestos. En estas semanas la prioridad de su gestión no fue el combate a los grupos delictivos, sino la operación de salvamento que se implementó desde la presidencia para paliar una potencial debacle electoral. Lástima Margarito…
Los mexicanos hemos carecido de presidentes con ánimo de estadistas. Al llegar al poder, los candidatos ganadores no pueden desprenderse de esa piel primigenia, y elevar sus miras por encima de los hombros de su compromiso partidario. Aunque compran el discurso de que son mandatarios que buscan el bien de todos sus gobernados, caen en la tentación de renovar su militancia cuando se acercan los comicios. Ya vimos a un Vicente Fox en campaña, y ahora a un Felipe Calderón con gran protagonismo mediático. Ernesto Zedillo intentó un tímido alejamiento de su partido, pero pronto fue obligado a regresar al redil de la tradición. Y sus antecesores fueron promotores abiertos de los candidatos que ya antes habían palomeado. Ningún estadista, pues.
Con sincera preocupación, cruzo los dedos ante lo que puede suceder el domingo. Tengo miedo de que los hampones aprovechen el desconcierto y los pleitos entre los políticos para volver a establecer su predominio por medios violentos. No creo que salgan a la calle a liquidar a los votantes; más bien creo que procurarán enviar mensajes a los eventuales ganadores de las contiendas, de tal manera que les quede claro quién manda en el pueblo. La presencia del ejército en las calles no ayudará a que los ciudadanos acudan a votar; más bien lo contrario. La gente del común está aprendiendo a temerle a los uniformes, porque ya son demasiados los casos de sicarios que se disfrazan de militares, o bien los propios soldados que abusan de su poder, llegando incluso a masacrar a familias inocentes.
Interpreto que estamos experimentando una de las peores crisis políticas recientes, como la de 1994, también aderezada con violencia y miedo. Entonces vivimos el mismo ambiente de temor, aunque entonces la violencia la propició el movimiento armado de Chiapas, el absurdo asesinato de Colosio, y la ambición desmedida de la clase política, que fue capaz de prohijar el asesinato de Francisco Ruiz Massieu. A 16 años volvemos a lo mismo, aunque ahora con un actor más desalmado, los mafiosos, y mucho más muertos. Sálvese quien pueda.