martes, 28 de junio de 2011

Red Médica, 3

Red Médica, 3

Publicado en de Guanajuato.

Dr. Sergio Marquez
Dos inteligentes comentarios a mi entrega anterior sobre la Red Médica de la Universidad de Guanajuato me obligan a seguir abordando el tema de la crisis financiera por la que ésta atraviesa y las alternativas viables para sacarla adelante, en beneficio de sus once mil usuarios. Ambas notas las publicaron sus autores en el espacio de comentarios que facilita la versión electrónica de este diario. Por ser comentarios públicos, me atrevo a participarlos y a responderlos por esta vía.
El primero es del doctor Sergio Márquez Gamiño, eminente investigador del Departamento de Ciencias Aplicadas al Trabajo de la División de Ciencias de la Salud, del Campus León de nuestra universidad. Me explica: “En el Campus León no sólo se pensó en un hospital universitario, sino que se realizó un proyecto ejecutivo que fue presentado a las autoridades federales de salud. Un hospital, ni siquiera pensar en cuatro, representa una inversión muy importante; la respuesta a nuestra propuesta fue que los hospitales universitarios en nuestro país no son viables. Hay unos cuantos, entre los que precisamente destaca el Universitario de Nuevo León, por ahí detrás el de la Autónoma de Aguascalientes, el de la Universidad de Colima, no muchos más. Desde luego que yo soy un convencido de que los hospitales universitarios pueden ser buenas opciones. Por azares del destino me encuentro precisamente ahora en el Hospital Universitario de Uppsala, Suecia (Akademiska Sjukhuset). Sólo puedo decir que es hermoso […]. En Suecia, los principales hospitales son universitarios, baste nombrar a Karolinska, de prestigio internacional bien ganado. Quizá debamos estudiar los modelos exitosos para adentrarnos en propuestas tan emocionantes como la que se discuta, imaginarnos los valiosos campos clínicos para la educación de calidad de nuestros estudiantes de salud y de todas las otras áreas que se pueden asociar.”
La nota del doctor Márquez me confirma que los hospitales universitarios son una buena opción, pero que el obstáculo principal es que el financiamiento para construir y mantener las instalaciones y el personal puede ser prohibitivo. Pero es aquí donde entrarían otros especialistas universitarios: los economistas y gestores de empresas que pudieran realizar un diseño de plan de negocios partiendo del hecho de que estos hospitales brindan servicios al gran público, y no sólo a la comunidad universitaria. Sin ser yo experto, intuyo que un hospital de estas características puede ser un buen negocio, como en efecto son los nosocomios de las grandes universidades norteamericanas y europeas. Viene a mi mente el famoso Johns Hopkins Hospital, en Baltimore, que ha sido reconocido en varias ocasiones como el mejor de los Estados Unidos (lo consulté en Wikipedia, donde se dice que “los médicos de Hopkins son los pioneros de la cirugía del cáncer de mama (1889) y del corazón (1944), y de la reanimación cardiopulmonar (1958).”
Por su parte, la talentosa maestra Graciela Velázquez Delgado, del Departamento de Historia, me señala que “Creo que varios universitarios no estamos en desacuerdo en pagar el 5% si así se requiere, pero siempre y cuando haya transparencia, pues estoy de acuerdo en que cualquiera de nosotros, sin ser auditores, realizando las operaciones básicas de primaria nos daríamos cuenta de que la RED está en serios problemas. Lo que varios discutimos no es que no queramos aportar, sino que se nos aclaren los criterios por los que se decidió aumentar a 5% y no en 2, 3%. Ahora bien, en qué se basan, en qué se invertiría nuestra aportación, etc. Por lo que menciona de los hospitales universitarios y clínicas, desde que se formó la RED se mencionó ese asunto y lo que me queda claro es que nunca hubo una verdadera planeación y no la ha habido porque todo esto se dijo desde 1996 y a 15 años no hemos avanzado.” No puedo estar más de acuerdo con la maestra Graciela.
Sigamos dialogando y debatiendo. Así hallaremos la solución.

martes, 21 de junio de 2011

Red Médica, 2

Red Médica, 2

Publicado en de Guanajuato.

Hubo varias reacciones a mi artículo anterior, que quiero comentar ahora. Primero agradezco todas esas opiniones favorables al contenido de mi texto, y que coinciden en la necesidad de no sólo ampliar nuestra aportación, sino de repensar algunas de las estrategias financieras del propio sistema de salud universitario. Pero también agradezco las críticas al artículo, en particular la que me dirigió mi colega y amigo, sindicalista de cepa, Daniel Luna Soto, quien me escribió un amable pero enérgico mensaje donde asegura que “los universitarios no tenemos información específica sobre la red Médica, sólo está en el aire la información etérea que han proporcionado, resultado de aplicar las operaciones matemáticas básicas… nadie me ha dicho exactamente en qué se gasta mi aportación, cuál es la aportación de la Universidad y cuál la del gobierno del estado…” En otro mensaje me amplía su comentario asegurando que “sí estoy sorprendido el encontrar [en tu artículo] una gran aceptación de la idea de que nos metan la mano en nuestro bolsillo”. Estoy seguro de que Daniel me perdonará el atrevimiento de hacer público nuestro debate, pero creo que vale la pena hacerlo así, en beneficio de nuestra comunidad y de la propia red.
Daniel Luna, profesor del Depto.
de Arquitectura de la UG
Coincido con Daniel en que hay que exigir que se dé una explicación más amplia y precisa sobre las actuales aplicaciones de recursos, y que incluso se realice una auditoría. Hay que eliminar de tajo cualquier asomo de abuso. Pero también creo que un esquema de beneficios tan generoso no podía seguirse manteniendo tanto tiempo con base primordialmente en los subsidios de la institución. Los beneficiarios debemos ampliar nuestra aportación, independientemente de que se encuentren alternativas para darle viabilidad financiera a la red. Defender a priori nuestros bolsillos me suena egoísta, sin tener todavía claro el horizonte.
Por otra parte, recibí un interesante mensaje de mi colega y amigo Luis Lauro Garza, profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León y director de 15Diario.com, medio electrónico de Monterrey que reproduce esta columna. Y me dice: “… en la UANL contamos con un inmejorable servicio médico: consultorios, análisis y farmacia propios. Y en casos excepcionales se subroga la prestación de un servicio o la adquisición de un medicamento a clínicas privadas. Aparte de contar, cuando se ofrece, con un piso especial para empleados y trabajadores (Pensionados UANL) en el Hospital Universitario (el hospital-escuela de la Facultad de Medicina), donde te atienden muy bien y con calidad de primerísimo nivel. Por cierto, mis dos hijos nacieron allí, pues entonces (y creo que hoy también) en el HU contaba con el mejor y más moderno quirófano de la ciudad. Todo dentro del Área Médica de la UANL.”
Luis Lauro Garza, profesor
de la UANL
El esquema de la UANL es muy diferente al de nuestra red médica en la UG. Ellos le apostaron a sus fuerzas propias, y proveen directamente los servicios de salud a su comunidad universitaria. Y no están en crisis financiera, como nosotros. ¿No valdría la pena ir pensando en desarrollar infraestructura propia de atención a la salud, con base en nuestros departamentos académicos vinculados al área? ¿Por qué no pensar en hospitales universitarios para cada uno de los campii? También en más clínicas de primer contacto, e incluso en clínicas dentales, en convenio con la UNAM. Hay muchas alternativas, y nos convendría estudiar experiencias exitosas como la de la UANL.

viernes, 17 de junio de 2011

De nuevo...

De nuevo...

Publicado en Milenio de León.

No sé qué les pasa a las autoridades municipales de Guanajuato capital, que no terminan de salir de una para meterse en otra. Hace pocas semanas fueron defraudados por un proveedor de láminas para el programa “techo digno” con más de 400 mil pesos. Todavía no se sabe con claridad cómo se va a reparar el daño patrimonial que padecieron las arcas municipales; al menos yo lo desconozco. Luego nos enteramos del “cheque de hule” con el que les pretendió pagar tres millones de pesos el abusivo empresario chicano que explota las 35 momias viajeras que ya no sabemos si siguen en Detroit o ya están en Texas. Los abundantes viajes del alcalde son otro motivo de asombro, cuando se acude a excusas absurdas para justificarlos, como su semana en Cuba, donde aprendió a regar mejor el césped de los parques públicos.
Pareciera que los ediles de este gobierno “de coalición” (mejor dicho “de colisión”) son víctimas facilonas de fraudes, engaños y timos, además de una pésima relación con los ciudadanos comunes, a los que frecuentemente regañan o intimidan, como les sucedió a los vecinos de Villas de Guanajuato por atreverse a opinar diferente sobre la construcción de una delegación de policía.
Ahora arremeten -de nuevo- contra la agrupación civil “Guanajuato somos todos”, por habernos atrevido a solicitar copia -a nuestras expensas- del expediente del recurso legal que interpuso el constructor que fue afectado con la revocación del acuerdo del 13 de julio, sobre el cambio de uso de suelo de los bajos de los cerros de La Bufa y El Hormiguero. En las últimas semanas habíamos tenido cierto acercamiento con las autoridades municipales, con quienes participamos en la campaña “Limpiemos México” del domingo 5 pasado, para conmemorar el día mundial del medio ambiente. También hemos participado con entusiasmo y compromiso en los foros de consulta que está organizando el IMPLAN municipal y el equipo de investigadores de la UNAM, con el objeto de integrar el Plan de Ordenamiento Territorial, que podría ayudar a acabar con la especulación urbana y los intentos de urbanizar zonas de preservación ecológica, como la que pretende afectar la constructora.
Creímos que estábamos encontrando un nuevo entendimiento con el municipio, y que nuestro deber era apoyarlo a sostener el acuerdo del 10 de diciembre pasado, que revirtió el del 13 de julio. Nos enteramos con preocupación que a inicios de este año el constructor interpuso un recurso legal ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Estado, para combatir el acuerdo que revocaba la posibilidad del cambio de uso de suelo en “Granja La Bufa”, y que ese recurso tenía serias posibilidades de prosperar. El equipo de abogados de “Guanajuato somos todos”, en el que participa el talentoso abogado Ramón Izaguirre Ojeda, creyó poder coadyuvar con el municipio haciendo uso del recurso de la doctrina jurídica denominado Amicus curiæ, y que es definido por el propio Ramón como “la forma a través de la cual una o más personas, que no son parte en una controversia judicial, aportan argumentos en ella dada la trascendencia del conflicto por resolver.”
El municipio, por las voces del síndico y del secretario del ayuntamiento, Gabino Carbajo junior y Gabino Carbajo senior, negaron rotunda y airadamente cualquier posibilidad de que “particulares” como nosotros recibamos copia alguna del expediente. Volvieron a proferir denostaciones contra nuestro movimiento y de plano le demandaron a Ramón Izaguirre que renuncie a la posición que detenta como miembro del consejo ciudadano del SIMAPAG, el sistema municipal de agua potable. Consideran que es una aberración que el consejero cobre en las arcas del ayuntamiento y que al mismo tiempo sea un crítico de las decisiones de ese cuerpo; es decir, que el que paga manda y que se espera que los servidores públicos no sólo aporten su trabajo y talentos, sino también su conciencia y su libertad de expresión.
Ramón Izaguirre no es un empleado del ayuntamiento: es un consejero ciudadano que a cambio de su esfuerzo y compromiso con el SIMAPAG –que no con el ayuntamiento- recibe una dieta –que no es sueldo- que compensa el sacrificio de su tiempo. Si fuera un trabajador más de la nómina, o bien un ejecutivo, tendría derechos laborales, percibiría aguinaldo, bonos y una liquidación en caso de despido. Incluso podría sindicalizarse, si fuera el caso. En la Ley para los Servidores Públicos del Estado y los Municipios de Guanajuato no aparece en ninguna parte la figura de consejero ciudadano, por lo que no es sujeto de la misma ley. Los consejos de corte ciudadano fueron creados para darle independencia a las instituciones, no para someterlos a otras autoridades “superiores”. Pero no me sorprendería que el ayuntamiento, torciendo la interpretación de la ley, cometa otra arbitrariedad y deponga al consejero Izaguirre, en venganza por la paliza que les propinó la ciudadanía en el plebiscito que ellos mismos convocaron. Pero Ramón tiene experiencia en poner en su lugar a autoridades abusivas, siempre con el uso de la ley.

martes, 14 de junio de 2011

Red Médica

Red Médica

Publicado en de Guanajuato.

Los trabajadores de la Universidad de Guanajuato gozamos desde 1996 de una de las prestaciones más nobles que puede proveer una institución de carácter público: el aseguramiento de nuestra salud mediante un esquema denominado “Red médica”, que se sustenta en la contratación de servicios privados provistos por clínicas, médicos, laboratorios y farmacias que garantizan una gran calidad y calidez en su atención.
Recuerdo cuando los universitarios debíamos acudir a los servicios del ISSSTE, que eran engorrosos –por decir lo menos-, saturados y con una atención humana infame. Médicos atiborrados de pacientes, siempre agotados y malhumorados, diagnosticaban a la carrera nuestros males, y nos atestaban con medicamentos del cuadro básico, que frecuentemente no podían ser provistos por falta de existencias en los depósitos del instituto. Había que dar varias vueltas para poder terminar de surtir una sola receta. Pero lo peor siempre fue el trato grosero de parte de empleados y enfermeras, siempre enfadados con su trabajo mal pagado.
Cuando la UG definió el nuevo esquema de la Red Médica, en tiempos de Juan Carlos Romero Hicks como rector, se hizo una apuesta arriesgada en favor de la calidad. Yo recuerdo haber sido muy escéptico con el modelo, y así lo hice público en uno de los foros que organizó la institución. Creí que no sería sustentable, sin importar las corridas actuariales que las autoridades decían que respaldaban la propuesta.
A pesar de mi escepticismo, la Red Médica se convirtió en la mejor de las prestaciones que hoy día tenemos los universitarios. La bondad del modelo ha convertido a la red en una presencia cotidiana y entrañable para los once mil usuarios de la misma. Desgraciadamente esa misma bondad y buena fe es lo que la está llevando a una amenazante situación de desequilibrio financiero que pone en serio riesgo su viabilidad, incluso en el corto plazo. No podemos desconocer que ha habido abusos y que los esquemas de control interno han sido ineficaces. Pero por eso mismo hay que atender esos mecanismos de control y hacerlos más restrictivos.
Aunque yo fui uno de los críticos iniciales del esquema, hoy me cuento entre sus más comprometidos defensores, pues mi familia y yo mismo nos hemos visto muy beneficiados por la Red. Hay que salvarla, y hacerlo mediante la solidaridad del gremio universitario. Así lo hicimos con el ISSEG en 2002 y 2008, cuando se reformó la Ley de Seguridad Social del estado y se incrementó la aportación de los trabajadores hasta el 15%. Yo apoyo la idea de que los trabajadores aportemos un porcentaje del 5% de nuestro salario para la red, y que se asuman otras estrategias paralelas, como adoptar un padrón de medicamentos genéricos, negociar con los médicos y las clínicas privadas mejores condiciones en el pago de sus servicios, construir un hospital universitario de especialidades, así como varias clínicas de primer contacto, como la de Guanajuato capital; también sería buena idea vincular a la Red con las unidades académicas que cultivan las ciencias de la salud en la universidad. Y, ¿por qué no?, aliarse con la UNAM y el IPN para constituir una gran Red Médica de las universidades públicas.
Ideas no faltan, como se ha evidenciado en los foros que se han desarrollado en la institución. Será una excelente despedida del rector general Arturo Lara si logra remediar la situación de la Red antes de entregar el cargo.

viernes, 10 de junio de 2011

100 años de historia de los partidos

100 años de historia de los partidos

Publicado en Milenio de León.

Hoy día se presenta mi libro “Cien años de historia de los partidos políticos en Guanajuato”, bajo el sello editorial del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG), y con los comentarios de mi colega Leonardo Valdés Zurita, consejero presidente del Instituto Federal Electoral. La presentación tendrá lugar en el Auditorio General de la Universidad de Guanajuato, en su edificio central en Guanajuato capital. El evento comenzará a las 17:00, y el IEEG obsequiará un ejemplar del libro a cada persona que se registre en el vestíbulo. Al final de la presentación se desarrollará una mesa de discusión con la participación de líderes nacionales de los partidos, que debatirán sobre su oferta política de cara a las elecciones de julio del año próximo. El investigador de la UNAM Lorenzo Córdova Vianello moderará esta mesa. Finalmente fue el periodista Arnoldo Cuéllar Ornelas quien moderó la mesa con los líderes políticos.
El libro de mi autoría tiene ya una vieja historia propia: algunas de sus secciones fueron parte de mi tesis de doctorado, que defendí en 1997 en el CIESAS de Guadalajara. En 1998 el IEEG publicó el libro “Orígenes y Evolución de los Partidos Políticos en el Estado de Guanajuato”, y en 2008 la “Reseña Histórica de los Partidos Políticos en Guanajuato”. El primero fue una versión tijereteada de mi tesis, que nunca me satisfizo pues se integró con el más puro sistema de “tijera y engrudo” por parte de un trabajador del instituto, que por poco me birla mis créditos autorales. Afortunadamente el doctor José Ángel Córdova Villalobos, entonces presidente del IEEG, corrigió a tiempo el desaguisado y el libro salió bajo mi nombre.
El año pasado la Comisión para el Fortalecimiento del Régimen de Partidos Políticos del IEEG, bajo la presidencia del doctor Santiago Hernández Ornelas y la secretaría del licenciado Álvaro Chávez López, me convocó a retomar el texto, pulirlo y actualizarlo con la información más reciente de los partidos políticos, en particular los que se han unido al concierto político en las últimas dos décadas. Así lo hice durante intensos ocho meses de ese año, durante los cuales pude entrevistar a una docena de líderes de todos los partidos, actualizar la información, mejorar la estructura y la presentación del texto, hasta generar un documento del que me siento muy orgulloso, así como agradecido con el IEEG y la comisión mencionada.

Afirmo en el libro que desde hace mucho tiempo en Guanajuato se ha practicado una política sofisticada, alérgica en general a los métodos violentos y cerriles que abundan en latitudes más sureñas o norteñas. Con algo de humor cínico se afirma que los guanajuatenses de todos los colores gustan de la política “florentina”: cortés, hermética y ladina. Ni violenta ni pedestre, pero sí marrullera y retorcida. Ejercer la política en Guanajuato requiere malicia, preciosismo, doble lenguaje y semblante de jugador de póker. Y nunca sobra un poco de cultura y estudios, en particular de derecho o administración. Como en el resto del país, la “ronda de las generaciones” de la política ha impuesto ritmos de cambio que transformaron en estos últimos cien años las maneras de competir por el poder: primero por la fuerza de las armas, luego por la fuerza del partido, más adelante por la fuerza de la movilización y la capacidad de chantaje, hasta arribar a la fuerza electoral y de atracción de sufragios. Hoy día también cuenta mucho la fuerza del dinero, la presencia en medios, el desgaste en el gobierno y la renovación de la esperanza. Todo ello sin importar el partido del que se trate.
La larga tradición de partidos y movimientos conservadores o de franca derecha en la entidad, contrasta con la escasez y flaqueza de las corrientes sociales progresistas o de izquierda. Entre ambos paradigmas ideológicos se movieron los cenáculos autodenominados “revolucionarios”, que conformaron la tendencia oficialista (PNR-PRM-PRI) y que durante décadas compitieron entre sí bajo las banderas de los grupos “verde” (obregonistas primero y cardenistas después) y “rojo” (laboristas y callistas). Décadas de confrontaciones, que comenzaron en 1920 y terminarían medio siglo después (se dice que con el “verde” Torres Landa en 1961, con el “rojo” Moreno en 1967 o con el incoloro Ducoing en 1973), le dieron sabor y color a la política maquiavélica guanajuatense. Competencia que sólo recobraría intensidad con los “colorados” del PDM en los ochenta y los “azules” del PAN en los noventa.
Rica es sin duda la historia política del siglo XX en Guanajuato. Mi libro, a pesar de su amplitud, sólo rasguña la superficie de un periodo que merece ser más trabajado por todo un equipo de historiadores. Estoy seguro de que pronto me acompañarán en la aventura los jóvenes cronistas de los partidos que están surgiendo ante la urgencia de rescatar la memoria de nuestros institutos políticos. Te invito a que nos acompañes, al menos en esta presentación formal.

martes, 7 de junio de 2011

Juicio por los derechos ciudadanos

Juicio por los derechos ciudadanos

Publicado en de Guanajuato.

El día de ayer presenté ante el Tribunal Electoral del Estado de Guanajuato una petición de juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. Esto para combatir el acuerdo del Congreso del Estado del 30 de mayo pasado con el que designó al consejero ciudadano propietario para el consejo general del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG). Lo hice convencido de que el procedimiento actual con el que los grupos y representaciones parlamentarias integran la terna que manda la ley para la selección del consejero ciudadano, es oscuro e incierto, pues no incluye mecanismos que le den apertura hacia la sociedad y hacia los ciudadanos que eventualmente pudieran considerarse calificados para cumplir a cabalidad la función de autoridad electoral.

Hace 17 años Guanajuato fue pionero en el país en la ciudadanización plena de su organismo electoral. Con la emisión del código de 1994, nuestra entidad innovó los esquemas vigentes hasta entonces mediante la integración de un instituto que le dio certeza y confiabilidad a sus procedimientos electorales. Sin embargo, demasiado pronto nuestra legislación se vio rebasada por otros códigos electorales locales y por el propio COFIPE, la norma federal. En 1997 en el IFE se profesionalizó la función y se creó la figura de “consejero electoral”.
Los consejeros generales electorales del IFE son funcionarios públicos de tiempo completo, y por lo mismo son sujetos de las responsabilidades que la ley marca a ese tipo de servidores. En Guanajuato, con nuestra arcaica figura de consejeros ciudadanos, los mismos no se desempeñan de tiempo completo ni son considerados sujetos de la ley de responsabilidades de los servidores públicos, aunque sí se encuentran protegidos por el fuero, lo que posibilita conductas antiéticas e incluso auténtica corrupción.
Aunque no tienen carga laboral de tiempo completo, los consejeros de Guanajuato sí perciben sustanciales emolumentos, que rebasan los 660 mil pesos netos al año, más aguinaldo y otras prestaciones. Eso le ha dado a estas posiciones un atractivo monumental, por lo que no pocos aspirantes, incluso con poca experiencia o vocación en el ámbito electoral, busquen los padrinazgos de los partidos políticos para hacerse de estas jugosas “dietas”. Esto ha deformado de raíz el procedimiento de selección de consejeros, pues induce el interés económico por parte de los aspirantes.
Con el recurso que interpuse ante el tribunal busco que el proceso se reponga, pero ahora bajo condiciones de equidad que le permitan a la sociedad y a sus organizaciones poder participar en la proposición de aspirantes. El actual sistema de cuotas partidistas debe ser cambiado mediante una reforma legal, y debe contemplar mecanismos de evaluación de capacidades y vocaciones. No estaría mal bajar el monto de las dietas, o bien convertir la posición en una responsabilidad pública de tiempo completo.
En esta y en otras ocasiones he participado en el proceso por voluntad propia. Nunca a propuesta de un partido. Yo he levantado mi dedo para autoproponerme porque estoy convencido de que tengo la experiencia, la capacidad y el gusto por la materia electoral y por la participación ciudadana en los asuntos públicos. Sé que con este recurso estoy “quemando mis naves” con los partidos, que difícilmente me considerarán en el futuro para este tipo de posiciones. Pero no me importa: busco agitar el árbol para que caigan las manzanas podridas y permitir que crezcan nuevas. Sin importar el resultado de mi queja, creo que contribuyo al debate público sobre la urgencia de una reforma electoral profunda, que nos vuelva a colocar en la posición de avanzada que un día tuvimos.

viernes, 3 de junio de 2011

De zorros y leones

De zorros y leones

Publicado en Milenio de León.

El ejercicio de la política en nuestro país ha caído en un franco cinismo en el ejercicio del poder. Poco importa la ética pública, el compromiso con la legalidad y el respeto por los opositores, así como por los ciudadanos comunes. Los que nos dedicamos al estudio –que no ejercicio- de la misma no somos ingenuos ni pretendemos que los políticos se comporten como apóstoles del bien común ni mártires en la lucha por la moral pública. No, para nada. Sabemos que la clase política en todos los países responde a intereses que rebasan por mucho las plataformas y los principios partidarios. Hay un compromiso tácito, nunca confesado, con la preservación del poder muy a la manera como Maquiavelo se lo recomendaba al príncipe, en su capítulo sobre el modo de cumplir las promesas: “Nadie deja de comprender cuán digno de alabanza es el príncipe que cumple la palabra dada, que obra con rectitud y no con doblez; pero la experiencia nos demuestra, por lo que sucede en nuestros tiempos, que son precisamente los príncipes que han hecho menos caso de la fe jurada, envuelto a los demás con su astucia y reído de los que han confiado en su lealtad, los únicos que han realizado grandes empresas.” Y continuaba: “conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobos. Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos.”

Los políticos mexicanos han demostrado ser alumnos adelantados del consejero florentino. Aplican sus lecciones sin importarles que la consecuencia inevitable sea el descrédito social generalizado de la clase política, que hoy día le merece la menor de las confianzas a la sociedad mayor. México padece, entre muchas otras cosas, del desprestigio generalizado de sus hombres y mujeres en el poder y en la representación social. Y es que nuestros políticos han resultado más zorros que leones, y cultivan más la intriga palaciega que la atención decidida a los males y necesidades de sus gobernados o representados.
En Guanajuato, donde se practica desde hace mucho la política zorruna, florentina, enmascarada, hemos refinado el arte de la doble cara, del decir y no hacer, de la pretensión declarativa de moralidad pero con la ejecución de acciones sin escrúpulos. Algo sé del asunto, luego de terminar un libro histórico sobre los cien años de partidos políticos en nuestra entidad, a cuya presentación, querido lector o lectora, te invito este viernes 10 de junio a las 17:00 en el auditorio general de la Universidad de Guanajuato. Invita el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG), que promete obsequiar un ejemplar a cada asistente que se registre. El comentarista será el doctor Leonardo Valdés, presidente consejero del IFE, profesor con licencia de nuestra universidad, y mi querido amigo.

Retornando al tema, diré que mi capacidad de asombro se ve rebasada de tanto en tanto. El último evento me tocó personalmente, cuando en un nuevo tour de force las mayorías parlamentarias de nuestro congreso local rompieron un compromiso político con la tercera fuerza y nombraron a un consejero ciudadano del IEEG más afín a la pasividad a la que han condenado al consejo general del instituto. Inercia que quiso romper su actual presidente, quien por ello se ha echado encima la mala vibra de los partidos.
Desde hace tiempo se ha optado por la endogamia, convirtiendo a la “representación ciudadana independiente” que debe conducir la institución, en rehén de los partidos. Antes, en tiempos del viejo autoritarismo, la Comisión Electoral del estado se mantenía bajo el control estrecho del Ejecutivo, que incluso la presidía mediante el Secretario de Gobierno. Hoy ese control ha migrado hacia el Legislativo, pero el rumor de pasillo afirma que es un disfraz, pues se mantiene el control del Ejecutivo, que interviene en los hechos para imponer consejeros. Se evade así la reforma legal que en el 2008 le enajenó al gobernador la capacidad de proponer candidatos a esas posiciones.
Es triste constatar que los políticos y los partidos abjuran de los principios que en algún momento de sus historias les honraron. El poder corrompe, no cabe duda. Y hasta el partido con la tradición cívica más brillante, que apostó a la “brega de eternidad” en la formación de ciudadanos demócratas, es capaz de emular los peores hábitos del pasado con tal de afianzar un control político que muy poco ayuda a rescatar el prestigio social de la política.