viernes, 18 de noviembre de 2011

Blake, ¿qué pasa?

Blake, ¿qué pasa?

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en Milenio de León.

El deceso del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, cayó como relámpago en cielo despejado sobre el escenario político nacional. Más que por su intrínseco carácter de suceso lamentable, por la circunstancia pasmosa de ser el segundo titular de esa secretaría en el mismo sexenio presidencial y en con apenas tres años de distancia, casi exactos, entre ambos accidentes aéreos. Es inevitable que los mexicanos racionales nos hagamos preguntas sobre lo que está sucediendo en las altas esferas del país. Las teorías de los accidentes azarosos, siempre aceleradas y voluntariosas, nos hacen levantar la ceja. No podemos evitar sumar dos más dos y sospechar –con ese “sospechosismo” con el que nos caracterizó Creel a los mexicanos— que pudo haber mano negra o al menos ineptitudes detrás de estas desgracias.

A las pocas horas la Presidencia de la República, por voz de mi querida amiga Alejandra Sota Mirafuentes –a quien lamento verle pasar por estos tristes deberes-, emitía un comunicado donde no se cerraba a posibilidad alguna: “En este momento se están evaluando todas las posibles causas que hayan propiciado este muy lamentable incidente. Por respeto a las víctimas y a sus familiares, el Gobierno Federal agradecerá a la opinión pública que sean las investigaciones correspondientes por las autoridades las que clarifiquen estos lamentables hechos.” Muy bien, pero apenas cuatro días después la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por voz de su trémulo secretario, ya afirmaba que se trató de un “accidente” provocado por la densidad de la niebla y la baja altura. Puede consultarse la conferencia de prensa en esta dirección electrónica: sct.gob.mx/uploads/media/SCT-Conferencia_de_prensa_151111.pdf 

 Nótese que se empleó en diez ocasiones el término “accidente” y sólo en una el concepto “incidente”, correctamente preferido por la Presidencia.

Por supuesto, yo no estoy calificado para desmentir a los técnicos que dieron argumentos a esta versión. Pero sí tengo algunas entendederas y las mismas se niegan a concebir la posibilidad de que un helicóptero en perfecto estado mecánico –según los mismos reportes—, con los mejores pilotos del país, y dotado de la mejor tecnología de geolocalización –altímetros, radares, GPS y demás— pueda chocar de frente contra una ladera chaparra, casi despejada de vegetación y a apenas tres mil metros sobre el nivel del mar. La tecnología moderna permite conducir esos aparatos “por instrumentos”, además de que suelen ascender a alturas muy seguras para evitar cualquier riesgo innecesario. Sencillamente no lo entiendo.

No abogo por ninguna teoría de la conspiración, pero sí me molesta la premura con la que las autoridades responsabilizadas de las comunicaciones del país, y las que tienen el deber de cuidar de la seguridad personal del gabinete presidencial, emitieron hipótesis en las que por casualidad nunca hay responsabilidades de ningún tipo: todo es perfecto, todos hicieron lo debido, nadie metió la pata. Me voy a permitir citarme a mí mismo, en un artículo que publiqué a pocos días del “accidente” de Juan Camilo Mouriño, hace tres años (“Bajas de guerra”, Correo, 7/11/2008):

“Por supuesto que todos pensamos de inmediato en que se trataba de un evidente ataque de los criminales que han mantenido en jaque al Estado mexicano desde hace casi dos años. Me imaginé que los embates de Morelia y este ‘atentado’ estaban relacionados. También quise ver algún vínculo entre este suceso y la muerte del exsecretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, sacrificado en circunstancias que se parecen en demasía a las que ahora vemos. Ni modo: los mexicanos somos asiduos creyentes en las conspiraciones. Pero no se nos puede culpar porque un ligero vistazo a la historia nacional nos exhibe múltiples ejemplos de ‘accidentes’ que resultaron demasiado convenientes para algún actor político o social interesado. Como somos herederos de una larga travesía de impunidades y sucesos nunca clarificados a cabalidad, no es inexplicable que nos prestemos a las teorías más arcanas sobre maquinaciones y confabulaciones que se esconden detrás de los sucesos de alto impacto.”

“Conforme se han dado a conocer más detalles [del avionazo de Mouriño], parecería afianzarse la hipótesis del accidente. Sin embargo, el propio presidente Calderón en su mensaje del martes [4 de noviembre de 2008] fue en extremo cuidadoso en la selección de los términos con los que se refirió al suceso: ‘desgracia’, ‘percance’ y otros que transparentaron su voluntad de no eliminar ninguna alternativa, incluida la del atentado. Fue el secretario Luis Téllez el primero en referirse al hecho como un ‘accidente’, apenas un día después del mismo.”

Pregunto ahora: ¿Son coincidencias?

Apenas el 4 de noviembre el secretario de Gobernación había participado en las exequias del asesinado alcalde de La Piedad, y se conmovió hasta las lágrimas al abrazar al más pequeño de los huérfanos que dejó el joven munícipe Ricardo Guzmán. Así lo declaró el encargado de despacho, Juan Marcos Gutiérrez, al periódico tijuanense El Mexicano (Nota “Temía Blake morir y dejar a sus hijos”, 17/11/2011).

Da mucha tristeza ver cegada la vida de jóvenes como Blake, Mouriño y Martín Huerta, sin que sus muertes sirvan de algo, ni siquiera para que el gobierno mexicano reconozca que posee una pésima flotilla aérea, que refleja el mal estado generalizado de las cosas públicas en el país.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Reclutamiento de consejeros

Reclutamiento de consejeros

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en Milenio de León.

El día de hoy, viernes 11, culmina el plazo para que los ciudadanos interesados en participar en las elecciones federales de 2012 y 2015 en calidad de consejeros electorales del IFE en los 300 distritos del país, presenten sus autopropuestas, o bien sean candidateados por organizaciones ciudadanas. Quienes fungimos como consejeros locales tenemos la obligación de analizar con todo el cuidado necesario los expedientes de los aspirantes, siempre con el apoyo de los partidos políticos, para encontrar los mejores perfiles ciudadanos que nos permitan armar consejos distritales que garanticen una supervisión eficaz y honesta de los procesos comiciales por venir. Los consejeros electorales no organizamos la operatividad electoral, pero sí la acompañamos, damos opinión y tomamos decisiones que la afectan para bien o para mal. Es por eso que debemos contar con ciudadanos y ciudadanas que no solamente gocen de prestigio social, sino que también posean habilidades, conocimientos y experiencia que los habiliten para las tareas, siempre arduas y exigentes, que la ley asigna a los consejos distritales.

México atraviesa por circunstancias políticas delicadas. El sistema representativo no ha cumplido las expectativas del común de la ciudadanía, en mi opinión por la enorme dificultad para la construcción de acuerdos, debido a la circunstancia de “gobierno dividido” que experimentamos hoy día: un poder ejecutivo bajo el control de un partido político determinado, y un legislativo con mayoría opositora. Nuestro diseño institucional básico fue concebido bajo la lógica del predominio de un partido hegemónico; no fue ideado para la nueva realidad pluripartidista en que vivimos. La competitividad creciente que experimentamos desde 1997 nos llevó en 2006 al borde de una crisis institucional, cuando los dos candidatos presidenciales punteros culminaron con menos del 0.6% de diferencia entre sus cifras de votos. Para el 2012 podríamos revivir esa circunstancia, por lo que más que nunca se requiere que el árbitro electoral esté preparado para enfrentar con oportunidad y eficacia las eventualidades que se presenten desde el ámbito distrital. Lo vivimos en el 2006: fueron los consejos distritales los que cargaron con el mayor desafío al momento de cuantificar los votos emitidos, recontar los paquetes que así lo ameritaron, y soportar la andanada de estrategias que implementaron los partidos para favorecer sus intereses.

Afortunadamente ahora contamos con nuevas herramientas legales para afrontar los retos de la elección por venir. Las reformas de 2007 incluyeron la posibilidad –artículo 295 del Cofipe- de que se recuenten los votos de una casilla cuando la suma de votos anulados sea superior a la diferencia entre el candidato más votado y el ubicado en segundo lugar. También se haría en el caso de las “casillas zapato”, es decir, de aquéllas donde todos los votos se emiten en favor de un solo partido. Y si el resultado distrital evidencia una diferencia entre el primero y el segundo lugares de menos del 1%, se procedería al reconteo general de las casillas, si así lo solicita el segundo. Con ello se le da mayor confiabilidad a los resultados a nivel distrital, y nos evitaremos los interminables debates de hace seis años.

Los consejeros distritales pronto se encargarán de supervisar la contratación de los capacitadores-asistentes electorales (CAE’s) y sus supervisores (SE’s). Luego acompañarán al personal de la junta distrital en los recorridos de campo para verificar las ubicaciones físicas de las casillas. Verificarán las secciones de atención especial, y también las diferentes etapas del reclutamiento de funcionarios de casilla y su capacitación. Existe un calendario preciso de las actividades a realizar por parte de los consejeros distritales, y representa una importante carga de trabajo. Por eso buscamos personas comprometidas, entusiastas y “entronas”. En contrapartida se ofrece una dieta modesta, pero sobre todo el placer de aportar un enorme grano de arena al edificio inconcluso de la democracia mexicana.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La Bufa, de nuevo

La Bufa, de nuevo

Por: © Luis Miguel Rionda ©

Publicado en Milenio de León.
 Publicado en 15Diario.

El sensible tema de la presunta urbanización del enorme predio denominado “Granja La Bufa” en el municipio de Guanajuato volvió a ser debatido en la sociedad local desde que el 25 de octubre pasado se constituyó la “Fundación Ing. Salvador Rodríguez Neri A.C.”, bajo la presidencia del nieto de este prohombre del árbol, el también ingeniero Rubén Rodríguez Nieto. La fundación estableció un consejo ciudadano que estará al cargo de la vigilancia de una “servidumbre ecológica” que la familia Rodríguez Nieto decidió otorgar sobre una superficie de casi 160 hectáreas en una poligonal que abarca el predio uno de “Granja La Bufa”, donde se ubican los emblemáticos cerros de La Bufa y Los Picachos. En el sitio electrónico de la agrupación “Rescatando Los Picachos” se encuentran los detalles de los objetivos sociales de la asociación, sus miembros y una ortofotografía de la poligonal involucrada en la servidumbre.

Los objetivos de la naciente fundación son loables y totalmente bienvenidos como uno más de los esfuerzos necesarios para preservar una zona que actualmente tiene definido un uso de suelo de preservación ecológica, con una enorme importancia cultural e histórica para nuestra comunidad, y que últimamente ha estado en la mira de los especuladores urbanos, que quieren beneficiarse de la reciente construcción del nuevo acceso Diego Rivera. Ojalá los otros dueños de Granja La Bufa siguieran el mismo camino de esta familia guanajuatense, y otorgaran al menos la misma servidumbre ecológica sobre sus terrenos.

Desgraciadamente causó mucha suspicacia al saberse que la propia familia Rodríguez Nieto posee otra superficie, de alrededor de 70 hectáreas, sobre las que ya existe un cambio de uso de suelo a categoría H0, que es la densidad urbana más baja que prevé la ley. La lectura inmediata que muchos hicimos fue que podría existir una intención soterrada de intercambiar la servidumbre ecológica sobre los cerros, por el reconocimiento de este nuevo uso de suelo en el terreno alterno, con lo que se abría la puerta a una eventual urbanización, con base en presuntos derechos adquiridos. Esto podría desencadenar que el resto de los propietarios, incluida la constructora Azacán, demandaran un trato similar para sus respectivas superficies.

  Los actores políticos y los medios de comunicación que más atacaron al movimiento social que surgió para impedir la urbanización de los bajos de La Bufa se relamieron los belfos, y volvieron a lanzar sus improperios contra los grupos más visibles, en particular contra la asociación Guanajuato Somos Todos (GST), responsable de las movilizaciones más nutridas y efectivas contra el proyecto urbanizador. Se quiso evidenciar la “incongruencia” que exhibía GST al haber participado algunos de sus miembros más visibles en el nuevo consejo ciudadano de la fundación. Los ataques llegaron incluso hasta la burla y la descalificación personales.

GST emprendió una labor de información hacia la sociedad guanajuateña. El sábado 29 participamos en espacios informativos de las tres estaciones principales de la localidad –dos canales de TV y una radiodifusora- para exponer nuestra posición formal como asociación comprometida con el cuidado y preservación de nuestro municipio. Dejamos claro que le damos la bienvenida a la nueva fundación y a su iniciativa voluntaria, pero subrayamos que no aceptaremos nunca que en la zona se permita un desarrollo urbano cualquiera, pues éste sería el gatillo que dispararía la especulación. Insistimos en la urgencia de contar con programas de ordenamiento territorial y ecológico actualizados, consensuados y autorizados, que mantengan el actual uso de suelo de preservación ecológica, y que la autoridad y la ciudadanía los respeten. Seguiremos buscando, entre otros fines, la declaratoria de área natural protegida de carácter federal sobre una amplia poligonal a definir por parte de los expertos, y que el crecimiento urbano se oriente hacia superficies con una clara sustentabilidad de mediano y largo plazos.

  El jueves pasado sostuvimos un diálogo enriquecedor con el ingeniero Rubén Rodríguez Nieto, presidente de la fundación. Él nos reiteró el compromiso de su familia con la preservación de esos cerros y cañadas que tanto cuidó su abuelo. Aseguró que no se tiene intención alguna de urbanizar sus propiedades. Ellos también fueron víctimas de las interpretaciones mal intencionadas. Le ofrecimos nuestro apoyo para la consecución de los fines comunes, pero también le dejamos claro que nos mantendremos vigilantes de lo que pueda presentarse en el futuro.

  Bienvenidas son siempre estas iniciativas que parten de la sociedad civil, y que buscan el beneficio del común con base en la buena voluntad.